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jueves, 18 de agosto de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixo: Un Fin de Semana

Bueno como ya sabrán nos tomamos una semanita de vacasiones, y pues no pude publicar ayer devido a que ya estoy en clases, si despues de un año de foja regrese a estudiar, no me molesta, pero si me fastidia tener que levantarme temprano, es una capitulo un poco aburrido a mi gusto, pero estoy preparando uno un poco mas interesante, es que por el momento tengo el sindrome de desinspiracion y si lo escribo asi no me saldra nada bueno
sin mas las dejo leyendo.
Después de ese día la semana fue bastante tranquila, la verdad es que me comencé a acostumbrar al hecho de ser diferente, aunque, jamás había encajado en el concepto de normalidad.
La casa de Morgan se había buleto como un segundo hogar, pasábamos más tiempo ahí que en nuestras propias casas, y a pesar de que me fastidiaba el hecho de aceptar que hasta Corrine y yo nos estábamos llevando mejor, nos comenzamos a juntar las tres a la hora del almuerzo, el primer día, Robie y Jamei se quedaron con el ojo cuadrado, pero la verdad es que mis cambios de humor eran de 360° y era mejor no cuestionar si no querían terminar con tortícolis.
El fin de semana se acercaba, y toda la semana nos habían dicho que tenían que hablar con nosotras de algo, no quería admitirlo pero me moría de la curiosidad.
También estaba Mark, no era conveniente pensar en el, estaba descubriendo que me gustaba, en verdad me gustaba, y lo peor es que Morgan comenzaba a darse cuenta y eso me ponía de nervios.
Sentí un gran alivio al escuchar la campana que anunciaba la salida, estaba tan feliz por ser fin de semana que metí mis cuadernos a mi mochila con rapidez y salí del edificio con la sensación de “¡Soy libre!”
- ¿A dónde con tanta prisa? –me pregunto Morgan alcanzándome.
- Ya cumplí con mi dosis de castigo comunitario semanal, me voy a casa –le respondí.
- Mira pequeño gnomo de jardín –comenzó a decir –algún día, cuando tengas tu diploma en la mano no lo llamaras castigo.
- Lo siento gran maestro de la responsabilidad –comencé a bromear.
Era muy sencilla la camaradería que tenia con Morgan, siempre fue así desde que lo conocí.
Arroje mi mochila a mi auto que seguía haciendo su santa voluntad y encendía solo cuando quería.
- ¿Nos vamos chicos?- pregunto en cuanto se nos acerco.
Los últimos dos días yo estaba llevando a Cathy a su casa pues a Mark se le complicaba con la universidad pasar por ella.
Asentí y los tres subimos a mi chatarra de quinta.
- ¿Por qué no ahorras y te compras un auto que funcione? Digo, para varear
El auto se había apagado a mitad de camino y no quería encender, fulmine a Morgan con la mirada, odiaba cuñado hacia bromas de mi auto y mi escaso habito para ahorrar dinero.
- Bueno no tienes que comprar otro, puedes enviarlo al mecánico –sugirió Cathy.
Sonreí y entre los tres comenzamos a empujar el auto a un lugar en donde lo pudiéramos dejarlo estacionado.
- Aunque podríamos tratar de arreglarlo entre las tres –continúo.
Morgan se paró en seco dejándonos todo el peso del auto.
- ¡Aun no están listas para eso! –dijo alarmado.
- ¿Qué dices? Después de vencer al Cuentacuentos ¿Dudas de nuestra capacidad? –me queje.
- No es eso Carrie, es solo que no quiero que terminen heridas.
- Pero estoy segura de que si seguimos practicando, lo lograremos –comento Cathy con entusiasmo.
- Me encanta que pienses así –le dijo Morgan.
En ese momento comencé a sentirme incomodo, como en aquellas ocasiones en las que tu institor te dice que haces mal tercio.
Morgan le sonreía a Cathy de una forma particular, una forma que jamás había visto.
- Si no seguimos empujando jamás llegaremos a nuestras casas –dijo de inmediato Cathy.
No pude evitar soltar una carcajada, estaba sonrojada y nos evitaba a ambos.
Llegamos a casa de Cathy y la motocicleta de Mark ya estaba estacionada en la entrada de su garaje.
- Carrie, ¿me acompañarías mañana al centro comercial? –me pidió Cathy antes de entrar a su casa.
Asentí y camine junto con Morgan hacia su casa.
Durante el camino le eche miraditas y claro que él lo notaba pero se hacia el que no.
- Que chocante Carrie, deja de verme así –se quejo después de un rato.
- Lo siento pero “me encanta que pienses así” –comencé a burlarme imitado su tono.
- ¿Qué tiene de malo? Es una chica optimista.
- Si Cathy es muy agradable.
- No solo eso, también es inteligente y valiente –dijo.
- Y te gusta –conjeturé.
- No es así Carrie, solo digo que es muy simpática –se defendió.
- Y muy bonita.
- Si –admitió.
- Entonces, si te gusta.
- No – insistió.
- Pero, dijiste que era bonita –dije con tono infantil.
- Si pero también creo que tu y Corrine son bonitas y ni por eso tienen que gustarme.
Solté una carcajada fuerte.
- Ya en serio Morg, no crees que yo sea bonita.
- Si lo creo, solo es cuestión de que tú te lo creas.
Me mordí el labio apenada.
- Un momento, ¿Cuándo convertimos mi interrogatorio en tu terapia psicológica?
Ambos nos echamos a reír y entre broma y broma llegamos a casa de Morgan.
Llegue muy tarde a casa así que entre con sigilo completo y me encerré en mi habitación, como no podía dormir me dedique a hacer mis deberes, nada común, pero era mejor que no hacer nada.
Me levante a la mañana siguiente y repetí la rutina de todos los fines de semana, primero deje a mi hermano en su tropa infantil de boy scauts, después regrese a casa y desayune y al medio día fui a recoger a Cathy para ir al centro comercial.
Llame a la puerta y el que me abrió fue Mark.
- Hola Carrie –me saludo con su típica sonrisa.
- ¿Está Cathy? –le pregunte.
- ¿por quién más vendrías? –bromeo –bajara en seguida.
- Invita a pasar a tu amiga –se escucho desde adentro –no seas descortés Mark.
Mark se movió de la puerta y me dejo pasar.
Me lleve una gran sorpresa al ver a la mamá de Cathy, era muy bonita, y se parecía mucho a ella, incluso me avergoncé por ir en las fachas que iba.
- Debes de ser Carrie –se acerco a mi – yo soy Linda, Cathy habla mucho de ti.
- Si bueno, suelo impactar a la gente que conozco –bromee.
Ella se rio, un sonido melodioso, bastante agradable.
Cathy bajo un momento después y se despidió rápido de su madre y de su hermano.
Salimos de la casa y Mark nos alcanzo en el potoco.
- ¿Irán a casa de Morgan después del centro comercial? –nos pregunto.
- Como si no fuera obvio hermanito –le respondió Cathy con una sonrisa.
Comenzamos nuestro trayecto al centro comercial.
- Le agradas a mamá –cometo Cathy.
- Pues deber haberle contado maravillas, incluso la mamá de Robie me teme.
Ella compendio a que me refería, Robie tenía un aspecto rudo, salvaje, así que si ella me temía era por obvias razones.
- También le agradas a Mark ¿sabes? Es muy cordial contigo.
Me encogí de hombros y seguimos caminando.
- ¿crees que a Corrine le guste alguien? –me pregunto.
- No lo sé, con lo fresa que es, probablemente tendría que ser un extraterrestre con un nombre extraño, pero en todo caso, tendrías que preguntarle a ella.
Ella asintió y seguimos caminando.
- ¿Sabes? Morgan piensa que eres bonita.
Ella se sonrojo.
- ¿En serio?- pregunto
- Si, ayer lo dijo, pero se excuso diciendo que también pensaba que Corrine y yo lo éramos también.
- Pues lo son –aseguro.
Después de eso platicamos de banalidades de la escuela, y de otras cosas sin mucha importancia el resto de nuestro camino.

2 comentarios:

Jane de Hale dijo...

mmmmm lamento comentar hasta ahora, pero ya les habia mensionado que entre a clases, pero bueno como todo buen domingo de asueto! ya me puse a leer
lo sabia! a Morgan si le Gusta Cathy uf!! no sabes me emocione mucho cuando Carrie le staba sacando la sopa a Morgan
yo concuerdo con Carrie, la escuela parece un servicio comunitario buuuuu
espero el proximo capitulo

Anónimo dijo...

Todos c0n pAreja menos Corrine
K=D

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