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miércoles, 19 de febrero de 2014

Desconfianza, por Carrie

Seguía sin creer lo que había visto. Jamás había visto a Cathy con esa ferocidad en la mirada, dispuesta a cualquier cosa incluso de…
Me deshice de la idea de inmediato. Después de todo ella no sería capaz de hacerle daño a alguien, mucho menos a Morgan. Mitras caminábamos no dejaba de mirara a mi amigo de reojo quien aun parecía conmocionado por la situación. Detestaba verlo de esa forma.
Le calve la mirada a aquel chico, quien me daba por completo mala espina, de pronto sentía como si estuviéramos llevando al enemigo con nosotros, pero la idea era completamente ridícula, después de todo ese chico seria quien rescataría a Corrine.
Las cosas parecían tener menos sentido que de la forma acostumbrada, porque, si ese chico era quien rescataría a Corrine, no tenía motivos para besara a Cathy, además, también estaba esa extraña obsesión de Cathy por dibujarlo todo el rato.
Llegamos a cada de Allison, últimamente las reuniones las hacíamos ahí y no en casa de Morgan, después de todo, la casa de Allison quedaba más cerca de casa de Corrine. El esposo de Allison nos sirvió limonada a todos pero la verdad dudaba que alguien si quiera pudiese beber algo.
El silencio era completamente incomodo, por lo cual me dedica a observar las expresiones de todos. Cathy miraba de manera peculiar al chico de los dibujos, Allison lo miraba expectante incluso algo esperanzada al igual que Bruce. Mark parecía inquieto, como si algo le preocupara. Ya lo averiguaría más tarde, pero el que si me preocupaba en verdad era Morgan. Materia la quijada tensa y los puños apretados sin apartar la mirada del piso.
— Supongo que tienes muchas preguntas — dijo Allison.
El muchacho miro a Allison con amabilidad pero negó con la cabeza.
— En realidad solo tengo una — admitió — ¿Qué son ustedes?
— Es algo complicado en realidad — dijo Cathy con amabilidad —. No lo creerás pero mis heminas y yo somos Wicca.
— ¡Valla! Eso es asombroso — admitió el muchacho.
— Veras, estas aquí porque necesitamos tu ayuda, con una de sus hermanas — dijo Mark.
— Si esta dentro de mis manos lo hare.
Morgan soltó una carcajada a amarga mirando con recelo al chico.
— Seguro que lo harás, porque después de eso tendrás que irte o yo…
— Déjalo en paz Morgan — tercio Cathy con tomo amenazador.
— Déjalo en paz tu, Cathy — defendí a mi amigo.
— ¡¿Estas de su lado?! — pregunto ofendida —. ¡¿Aun después de que quiso matarnos?!
— ¡Tú fuiste quien casi mato a Morgan! ¡¿Qué rayos te pasa?!
Morgan tomo mi mano llamado mi atención por completo. Tenía esa mirada de, “déjalo estar” al igual que Mark.
Bufe con frustración y mire a aquel chicho con rabia.
Me sentí extraña, yo no solía discutir con Cathy pero estaba enfadada, ¿Cómo podía defenderlo? ¿No de daba cuenta de lo que pasaba?
Nadie se atrevió a decir nada mas, excepto por Allison quien le explicaba al chico lo que estaba pasando con Corrine.
Cada vez que el chico parecía perderse en algún punto miraba a Cathy y ella asentía confirmando lo que decía nuestra guía. ¿Era normal quererle arrancar la cabeza a un extraño?
Cuando estuve a punto de perder los estribos de nuevo me puse en pie y Salí de la casa con alguien pisándome los talones.
— No quiero sermones de paciencia — dije sin voltear a ver de quien se trataba.
— Jamás he sido un experto en dártelos — dijo Mark.
No quise voltear a verlo pues sabía que si lo hacía me desquitaría con él y eso no era justo. Después de todo Mark siempre terminaba pagando los platos rotos en cuanto a mí mal humor.
— Tal vez estamos equivocados, tal vez el no puede ayudarnos — murmure.
— Es la única esperanza para traer a Corrine de vuelta — me recordó.
Patee una pequeña roca que se encontraba frente a mí.
— Solo nos traerá problemas, jamás había visto a Morgan actuar así — le advertí.
— Morgan solo esta celoso, yo hubiera hecho lo mismo si se tratara de ti — le resto importancia.
— Ese no era motivo para que Cathy quisiera matarlo — le espete.
— Fue Morgan quien ataco primero — puntualizo.
— Él no ataco a Cathy — dije con la mandíbula tensa
No quería hablar más así que me puse en camino a mi casa.
— ¡Carrie! Espera — me pidió pero lo ignore.
El corrió hacia mí.
— Vamos, no quiero pelear — aclaro —. Sé que vas a defender a Morgan a costa de todo, pero míralo desde el punto de Cathy, ella se asusto, trato de defender al chico.
Mire a casa de Allison con repulsión.
— Pues espero que encuentren la solución pronto, no quiero a ese tipo cerca.
Mark me tendió la mano y por más que quise evitar tomarla mi cuerpo se movió solo.

— Si no se va el chico por pie propio yo mismo lo puedo llevar a china — me sonrió —. Solo hay que traer de vuelta a Corrine…                 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Secreto en el bosque, por Carrie

Si ya sé, ya sé, no hemos publicado pero se los juro amabas hemos estado ocupadas con cosas de la escuela y yo comence a trabajar hace dos mese por lo cual, no hemos tenido tiempo y en lo personal mi inspiracion estaba mas muerta que Cronos en el tartaro pero bueno esta entrada va especialmente para K=D, lamentamos no publicar tan seguido, en verdad pero las cosas estan un poco dificiles y nos quedamos sin una colaboradora, pero trataremos de  hacerlo mas seguido chica.
Sin mas que agregar las dejo leyendo
Anny

Cathy había hecho un boceto de un sujeto que no conocía, eso sí era extraño, bueno… a diferencia de todo lo extraño que nos había pasado.
Curiosamente todo parecía muy tranquilo lo cual me ponía los nervios de punta, siempre que las cosas parecían calmarse un poco empeoraban sin previo aviso. Era como una ley básica en nuestras nuevas vidas, lo único que quería saber era cuando terminaría todo esto.
Morgan me acompañaba a casa pues decidimos que era mejor dejar a Cathy y a Morgan hablar por un rato, después de todo Morgan se había puesto tan celoso que se había enfadado con Cathy, obviamente él no quería admitirlo.
Tenía tantas preguntas en la cabeza que no me atrevía a hacer en voz alta. Como que tal vez Cathy estaba desarrollando un nuevo poder que nostras no teníamos o si es chico tendría algo que ver con Corrine, no sé, tal vez era su príncipe azul que llegaría en su corcel planco para pelear contra las brujas y rescatarla de su sueño eterno, eso o yo tenía que dejar de ver películas de Disney.
Comenzaba sentirme ansiosa, no estaba acostumbrada a que las cosas se nos fueran tanto de las manos y eso que la controladora era Corrine, mi maldición eterna, me estaba convirtiendo en mi hermana. De pronto me imagine con un ridículo corte de pelo con un peinado perfecto y usando falditas y sweaters color pastel, llevando en mis brazos una carpeta de corazones y estrellitas y caminando como un robot que intimidaba a todo el mundo.
Rodé los ojos.
— ¿A ti te gustan las chicas como Corrine? — le pregunte a Mark sin pensar en lo que decía.
Mark me miro como si le estuviese haciendo una pregunta trampa, su expresión era entre extrañado y divertido.
— ¿A qué viene esa pregunta?
— Nada, olvídalo — me encogí de hombros.
Morgan se detuvo y tiro de mi mano, retire mi mano rápido a portando su contacto de mi piel.
No me gusto su expresión de dolor, pero era muy difícil para mí estar a la defensiva todo el tiempo.
— Lo siento — susurre —. Estaba pensando en el chico que dibujo Cathy.
— ¿No me digas que tu también lo has visto? — pregunto con un dejo de celos.
Negué con la cabeza.
— Estaba pensando que tal vez… ya sabes…
No me atrevía a expresar lo que pensaba en voz alta pues me parecía tonto y cursi pensar en los príncipes azules, además de que era una completa locura. Ya me imaginaba a Corrine despertando con los labios de un completo extraño sobre los suyos. De seguro correría al baño y se lavaría la boca con cloro y asido.
— Y si ¿Qué? — insistió Mark.
— Bueno, ya sabes, en los cuentos de la bella durmiente un príncipe besa a la princesa y ella despierta y con ella todo el reino, y todas esas cosas.
Mark estallo en carcajadas y yo me puse completamente roja. Me enfade y comencé a caminar azotando los pies.
— ¡No, Carrie! — suplico Mark tratando de contener la risa.
— A mi no me parece gracioso Mark — estalle de furia —. Mi hermana está dormida por un hechizo y no tenemos una respuesta de cómo curarla y cuando pienso en algo tú te ríes de mi.
— No me rio de ti, Carrie — se defendió —. Solo me pareció gracioso el concepto por imaginarme a Corrine besando a un extraño, además, tu más que nadie debería saber que la magia no es como en los cuentos de hadas, es peligrosa si la utilizas mal.
Torcí la boca pero mi excreción de enfado se fue desvaneciendo.
Caminamos un par de pasos más y el de nuevo se detuvo tirando me la mano nuevamente.
— Te extraño Carrie — dijo mirándome a los ojos.
El comentario me tomo desprevenida y más lo que sucedió después, me beso, pero ese beso no se sentía como los que daba Mark, era distinto como agresivo.
Trate de resistirme y alejarlo de mi pero él se aferraba mas a mi cuando trataba de empujarlo. Entonces deje caer mis brazos a mi costado y espera que terminara.
— Tu indiferencia duele ¿sabes? — dijo dolido.
— ¿Qué demonios te pasa Mark? ¿Mi hermana esta embajada y tú piensas en cuanto me extrañas y…?
Me quede callada, el rostro de Mark comenzó a desfigurase mostrando un horrible rostro, tenia los dientes afilados y la piel completamente blanca, como el cal. Sus ojos eran completamente negros y despedía un abrumarte olor a sangre.
— ¡Carrie, corre! — escuche a Mark gritarme.
Mis manos se encendieron en llamas y comencé a arrojarle bolas de fuego a aquella extraña criatura.
Mi fuego no parecía dañarlo y comencé a retroceder despacio. Esa cosa se me arrojo encima y un manto braco y espumoso me cubrió, cerré los ojos y al abriros estábamos en el bosque mágico, donde hicimos nuestro primer entrenamiento.
Sentí que los brazos de alguien me rodeaban entre en pánico y comenzó a zangolotearme para poder quitármelos de encima deseando recordar algún movimiento de mis clases de defensa personal.
— Carrie, soy yo Mark — susurro.
Ya no estaba segura si en verdad era él o no, me aparte de él y encendí mis brazos preparada para atacar.
Mark levanto los brazos en señal de paz pero yo no baje la guardia.
— ¿Quién eres? — exigí saber.
— Por amor a los arcángeles, Carrie, soy Mark.
Lo observe con detenimiento esperando a que ocurriera algún cambio pero no ocurrió nada.
Apague mis llamas y corrí a abrazarlo.
— ¿Qué era esa cosa?
— Un hechicero… ¡Dios, Carrie! Jamás me había asustado tanto en la vida, en un par de segundos te habías esfumado. Cuando esa cosa se acerco a ti creí que te había perdido. Creí que te pasaría lo mismo que a Corrine.
Me dio un beso en la frente y me estrujo.
— ¿Estas herida? — pregunto después de un rato de silencio.
Negué con la cabeza pero hundí mi rostro en su pecho inundado mis pulmones de su aroma.
— ¿Qué hacemos aquí? — pregunte con la voz amortiguada.
— Pensé que sería el único lugar donde estarías a salvo, esa clas de hechiceros no pueden entrar aquí — me aseguro.
Me párate un poco de el.
— Pero las brujas si pudieron — me sobresalte.
El asintió.
— Por que los poderes de la antigua guía era cada vez más débiles, pero ya que Allison asumió el titulo la barrera que protege este bosque es más fuerte.
Esta vez fui yo quien lo beso, el correspondió a mi beso y por un momento me sentí completamente dichosa. Me parte de golpe al recordar a mis hermanas.
— ¡Esa cosa ira por Cathy y Corrine! — me sobresalte.
El negó con la cabeza.
— En la reunión de hoy dijeron que estaban buscando el fuego de Calixto — me rebelo —. Pr eso me ofrecí a acompañarte a casa, no quiero que te quedes sola.
— Entonces ¿Me buscan a mí?
El asintió.
— ¿Para qué?
— No lo sé Carrie, pero tus llamas no eran tan poderosas como antes, temo que el hecho de que Corrine esté bajo un hechizo debilita sus poderes y las brujas están aprovechando eso, supongo que quieren quitarle sus poderes como quisieron hacerlo con Calixto antes de que muriera.
A eso, justo a eso me referían cuando decía que las cosas jamás se calmaban en mi vida.
— Sera mejor que volvamos a casa — suspire.
Morgan me beso de nuevo y yo aferre mis manos a su cuello.
¿Por qué era tan difícil aceptar que lo extrañaba? Necesitaba el calor de su cuerpo la esencia de su piel el sabor de sus besos, lo necesitaba por que el me hacía sentir más fuerte. ¿Tan malo era quererlo? La respuesta era no, eso me hacia odiar mas a Allison.
Las manos de Mark se aferraron a mi cintura y se colaron por debajo de mi camiseta. El contacto de sus manos en mi espalda hacia que la piel se me erizara. Su contacto me hacía perder el autocontrol. Para mi desgracia el aun conservaba el suyo y se separo de mi.
— Te amo, Carrie — me susurro.
SE me escapo una enorme sonrisa y volví a besarlo y simple beso corto que esperaba que demostrara todo lo que sentía por él.
Caminamos a la salida de el bosque, que ahora me parcia nuestro y él se detuvo antes de salir.
— Carrie, lo que paso aquí no tiene que saberlo nadie — me pidió —. Si Allison se llega a enterar estaremos en problemas.
— A mí me gusta meterme en problemas — dije en tono juguetón.
El me dedico media sonrisa pero después se puso serio.
— ¿Volveremos a estar juntos? — le pregunte.
— No hay nada más que quiera, pero por el momento lo mantendremos en secreto — me propuso.
— Solo porque no tengo opción — acepte —. Pero en cuanto tenga oportunidad voy a patearle a Allison el…
Mark me beso de nuevo interrumpiendo mi perfecta frase amenazadora.
Al llegar a casa todo me daba veletas y sentía que el corazón se me iba a salir del pecho.
— ¿Cómo sigue Corrine? — me pregunto mi madre desde la cocina.
— No muy bien, volveremos a verla mañana — le dije y subí las escaleras.
Me recosté en mi cama haciendo un repeso en mi cabeza de lo que había pasado hoy, el dibujo, el hechicero mar… el chico del dibujo…
— ¡En la plaza donde patinamos! — casi grite.
— ¿Qué pasa Carrie? — pregunto alarmada mi madre.
Asome la cabeza por la puerta y grite:
— Olvide mi sweater en la plaza donde patinamos — trate de sonar convencida.
Mi madre dijo algunas cosas sobre los jóvenes de esta época y lo distraída que era, pero no le preste atención.
Llame a casa de Cathy esperando que respondiera ella y para mi suerte si fue ella.
— El chico que le busco pleito una vez Jamei en la plaza donde patinamos — le solté antes de que terminada de contestar la llamada.
— ¿De qué hablas Carrie? — pregunto confundida.

— El chico de tu dibujo, ya lo he visto antes… 

lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Qué le pasa a Corrine? por Carrie

Hola!!
Antes de comensar y como ya es mi custumbre les ofresco una discupa de antemano por tooodas esas semena  (meses) por dejar abandonado el blog, ya saben la razon, la bendita escuela, pero estos meses no han sido solo eso, estoy tan poco inspirada que es dificil concebir una idea que me paresca buena.
Dejando eso de lado, quiero postear este capi en honor a MaGe, quien cumple años este dia y desde aqui le deser que se la pase increible y que se cumplan sus metas en este nuevo año de vida :)



Una nueva semana una nueva oportunidad de comenzar, si tan solo pudiese tomarlo por el lado bueno. No dejaba de pensar en todo lo que nos había pasado esos últimos meses, en como cuando las cosas parecían mejorar empeoraban así de rápido.
Como todos los lunes llegue tarde a la escuela, no podía quitarme esa costumbre de dormir un poco más los lunes, me encontré con Cathy y Morgan, esperamos a Corrine pero no llego.
-          Debe seguir enferma –comento Morgan.
-          Es muy extraño, Corrine no suele faltar, aunque este enferma –me extrañe.
-          Yo creo que tendríamos que entenderla más –intervino Cathy –después de todo no ha tenido un solo día de despreocupación desde hace meses.
Fuimos a clases y no dejaba de esperar a que Corrine entrara por la puerta en cualquier momento. Pero no sucedió, eso comenzaba a preocuparme, ¿Qué le estaba pasando a Corrine? La conocía bien, tenía que ser algo muy serio para que dejara de asistir a clases tan de repente.
El día transcurrió tan lento como todos los aburridos lunes, ya memoria por que el día terminara y escapar de este mundo escuchando música en mi habitación, al menos eso era lo único que había conservado de mi vida anterior.
Salí casi corriendo al escuchar la campana que indicaba la salida de clases, no me detuve a esperar a Morgan y a Cathy, ellos necesitaba tiempo a solas. Con lo que no contaba era con encontrarme a Mark en la salida. Trate de evadirlo pero se atravesó en mi camino.
-          ¿Día difícil? –me pregunto.
-          ¿Qué quieres Mark? –pregunte con fastidio.
-          Hablar –me respondió.
Rodé los ojos, de que otra cosa quería hablar, ¿No había dejado claro todo el otro día? En verdad no comprendía a ese chico.
Termine aceptando y me llevo a la cafetería en donde trabajaba los fines de semana.
-          Lo siento Carrie –dijo en cuanto nos sentamos –yo jamás te quise hacer daño.
Esta dispuesta a ser una completa arpía con el pero lo que dijo me desarmo por completo.
-          Sé que es tarde para decirlo – continuo – pero la cosa es que me preocupan, tu y Corrine principalmente.
-          Las cosas no han salido mal últimamente pero nos repondremos –asegure –esta mala racha no puede durara para siempre.
El se rio un poco.
-          ¿De qué te ríes? –pregunte a la defensiva.
-          Es solo que estas un poco optimista –se encogió de hombros.
Le saque la lengua, había olvidado lo cómodo que uno se podía sentir con Mark.
-          ¿Qué piensas de Allison? – pregunte.
El pareo pensar bastante en su respuesta, yo creía que era una bruja, Corrine la odiaba o al menos no quería saber de ella y Cathy, antes sabia que tampoco le agradaba, aunque jamás supe si su perspectiva cambio desde que salvo a Morgan.
-          Tal vez no sea la mejor persona del mundo pero deberíamos darle una oportunidad ¿no crees?
Lo fulmine con la mirada, pero me relaje, se necesitaba de mucha energía para estar molesta con Mark quien a pesar de todo seguía siendo el mismo Mark comprensivo de siempre ¿Para que esforzarme en esta enfadada?
-          Pero mira lo que le hizo a Corrine –me queje –ella jamás había fletado a clases y lleva sin aparecerse en la escuela tres días, además no pude verla el fin de semana, su madre dice que está enferma y…
-          ¿Enferma? –me interrumpió preocupado.
-          Si su madre dice que Duerme todo el día.
Se levanto pago la cuenta y me indico que saliéramos.
Salí tras de él, eso ya me estaba preocupando.
-          ¿Qué ocurre Mark? –me alarme.
-          He sentido algo mal con la energía de Corrine estos días, no le tome atención, creo que estaba tan ausente por su estado de ánimo. ¿Por qué no lo note antes?
-          ¿Notar que?
-          Llama a Cathy y dile que nos reuniremos en casa de Morgan.
No fue necesario llamarle pues mi celular sonó en cuanto lo saque de la mochila, Marcando el nombre de Cathy en la pantalla.
-          ¿Qué sucede? – pregunto preocupada – sentí que algo iba mal.
-          Mark quiere que nos veamos en casa de Morgan, es urgente –le dije.
-          Ya… ya estoy aquí – admitió con pena.
-          De acuerdo estamos en camino.
Llegamos lo más rápido que pudimos a casa de Morgan, pero la actitud de Mark comenzaba a asustarme pues en junto entramos se abalanzo sobre Morgan.
-          ¡¿Qué clase de guardián eres?! –grito mientras le proporcionaba un golpe.
-          Mark –gritamos Cathy y yo a unisonó.
-          ¿Qué diablos te pasa Mark? –pregunto Morgan mientras lo empujaba lejos de él.
Me preocupe pues Morgan se llevo la mano justo al punto en donde lo habían acuchillado pues Mark lo había lastimado.
-          ¿Sabes algo de Corrine? –le pregunto tratando de mantener la calma.
-          Está enferma –respondió.

-          ¡¿Enferma?! –grito de nuevo – ¡¿Te parece que está enferma?! ¡Esta hechizada, estúpido guardián! ¡El hechizo Sombram el hechizo de la bella durmiente!             

viernes, 22 de marzo de 2013

La peticion de Corrine, por Carrie

Hola de nuevo.
Aqui nuevamente para traeles un nuevo capitulo desde lo mas recondito de los bits de mi computadora, gracias por comentar y leernos, es genial contar con personas como ustedes que nos apoyan como lo hacen ;)
Sin mas las dejo Leyendo


Las cosas parecían tener mejor perspectiva ahora, por supuesto, en lugar de ver el vaso medio vacío como antes ahora lo veía medio lleno, mas porque me dedicaba las horas en pensar como vengarme de esa brujas que en sentarme a sentir lástima de mi misma, después de semanas comenzaba a sentirme más como yo.
Volví a casa después de que Mark llego a casa de Morgan, aunque era ridículo e infantil, aun no quería verlo pero no me quedaba de otra, Mark era nuestro ángel y no había forma de evitar que formara parte de mi vida cotidiana.
Al llegar a casa me sorprendí al ver a mi madre preparando la cena y a mi molesto hermano menor ayudándole.
-          Llegas temprano hoy –dijo mi madre con una sonrisa.
-          No tenia gran cosa que hacer –le respondí.
-          La nueva vecina nos ha invitado a una parrillada el sábado –me informo mi hermanito.
-          ¿Qué nueva vecina? –me extrañe.    
-          Una tal Allison –respondió mi madre –acaba de mudarse al vecindario con su marido.
¿Allison? No, tenía que ser una coincidencia, además había muchas Allison en el mundo,  no podía ser la misma.
Aporrearon la puerta con fuerza y me puse a la defensiva de inmediato.
Cuando la abrí me quedé pasmada, Corrine estaba hecha un mar de lágrimas a punto de derrumbarse y al verme se arrojo a abrazarme.
-          ¿Qué pasa, Corrine? –me asuste – ¿Le paso algo a Morgan?
Ella negó de inmediato pero siguió llorando.
No podía contener los sollozos y yo me sentía muy impotente por no poder tranquilizar a mi hermana, mas aun por no saber qué era lo que la hacía sufrir.
Subimos a mi habitación y eche el pestillo a la puerta.
-          ¿Qué te pasa? –le pregunte preocupada.
-          Es mi padre –dijo entre sollozos –ha vuelto.
Se me callo la quijada de la impresión pero trate de recomponerme rápido.
-          ¿Quién es tu padre?
-          Bruce, el nuevo profesor, es mi padre –estallo.
Ya no podía descifrar si estaba triste o enfadada, creo que era una combinación de ambas.
-          ¿Quién te lo dijo? –interrogué.
-          Allison, ella me lo dijo –soltó con rabia.
-          ¡Esa perra! –sisee frustrada.
-          Eso no es lo peor, el es el esposo se Allison –ahora parecía estar más enfadada.
¿Allison estaba casada con el padre de Corrine?... Entonces… entonces…
-          ¡Allison es mi madre! –grito – ¡La mujer que nos ha destrozado la vida, es mi madre!
Se tiro en la cama cubriéndose el rostro sollozando aun mas fuerte pero el sonido se amortiguaba por las palmas de sus manos.
Allison era la madre biológica de Corrine, no tenía sentido, ¿Por qué lo oculto? Eso explicaba por qué Morgan la aborrecía tanto, ella había abandonado a Corrine y él lo sabía, por eso le molestaba tanto que la hubieran elegido como nuestra guía, porque no fue capaz de quedarse a proteger a Corrine cuando era una bebé indefensa.
-          Y la maldita tuvo el descaro de invitar a mis padres a su parrillada –dijo más tranquila – ¡Va a romperles el corazón!
No sabía que decir, la abrace.
Unos golpes tímidos tocaron mi puerta.
-          Ahora no mamá –le pedí.
-          No soy tu madre –dijo Cathy.
-          ¿Quieres abrir? –me pidió Morgan malhumorado.
Me levante abrí la puerta y los deje pasar, incluyendo a Mark quien acompañaba a Cathy y Morgan.
Mark abrazo a Corrine y Morgan se paró a mi lado.
-          Tranquila, no van a decir nada –le susurro Mark.
-          Por el momento –contradijo Morgan.
Mark fulmino a Morgan con la mirada.
Me estaba confundiendo, Morgan y Mark lo sabían, claro… pero, por que no habían dicho nada.
-          No era nuestro deber – me dijo Mark.
Mar siempre fue bueno para saber lo que pensaba.
-          Claro –bufe –como siempre tu deber es primero, nada más te importa ni Cathy y Morgan o nosotros ¿cierto?
El recibió mis palabras como un golpe y el dolor se noto en su mirada y por algún motivo sentí satisfacción al verlo. Estaba entrando en esa fase de, “si yo sufro tu sufrirás conmigo”.
-          Este no es el momento Carrie – dijo Cathy tratando de tranquilizar mi ira.
-          No quiero verlos – murmuro Corrine – no quiero que estén cerca de mí, no quiero que me hablen.
-          Puedo hacerlos desaparecer, ya sabes solo necesito cloroformo, una cuerda, un par de escaleras y una cabra –dije tratando de hacer una broma.
Corrine sonrió levemente y miro a Morgan.
-          Tienes que hacer algo, lo que ser Morgan pero, no lo quiero cerca de mi vida, los odio…   

viernes, 4 de enero de 2013

Promesas Rotas, por Carrie


-        -  ¿Qué va mal? –le pregunte a Mark una vez que todos salieron.
El miro el suelo y metió las manos en sus bolsillos, fue curioso pues ese movimiento lo solía hacer mucho Morgan.
-          - Carrie, te quiero demasiado, ¿Lo sabes?
Trate de buscarle la mirada, ¿A dónde quería llegar con eso?
-         -  ¿Qué pasa Mark?
Hubo un silencio bastante incomodo, además era molesto pues Mark evitaba mi mirada de manera insistente.
-          - ¿Quieres hablar de una vez? –le pedí un poco desesperada.
El carraspeo y comenzó a caminar de un lado para otro.
-          - Veras, hoy tuvimos una reunión con los sabios… ellos se encargan de tomar las decisiones que les benefician y…
-         -  Y ¿Qué? –le pregunte al ver que no dice nada más.
-        -   Todo esto es culpa de Allison… Carrie tienes que comprender.
-          - Morgan, no puedo comprender si no me dices que sucede.
-          - Tenemos que terminar –soltó al fin –Todo fue porque Allison dijo que no debía ser tu novio porque eso interfería con mi deber, te juro que trate de convencerlos de lo contrario pero ellos no quisieron escucharme, Carrie, ellos amenazaron con castigarte.
No le daba crédito a mis oídos, el aire se me fue de golpe y por un momento creí que se trataba de una broma, pero no tarde en darme cuenta que era verdad, solo bastaba con verle la cara.
-          - ¿Así de fácil? –dije casi sin aliento – ¿esto es lo que valemos tú y yo?
-          - Entiéndeme Carrie, por favor –dijo en tono suplicante –no tengo opción.
Mire mis zapatos y la sorpresa se convirtió rápidamente en enfado.
-          - Claro que la tienes, pero eres tan cobarde que no quieres tomarla.
-          - No seas injusta conmigo, lo hago por ti…
-          - Si lo hicieras por mí no terminarías conmigo –lo interrumpí tajante.
Ambos guardamos silencio por otro momento, me dolía verle la mirada, estaba segura de que quería llorar, pero algo lo detenía.
-         -  Te quiero Carrie –susurro.
No podía aguanta esto, ¿Cómo podía decirme esas cosas si me estaba dejando?
-         -  Lo siento Morgan, pero no quiero ser de esas personas patéticas que sufren por no poder estar con la persona que quieren y si esta vez vamos a terminar…será por siempre –le advertí.
La verdad espere que me dijera algo como “De acuerdo Carrie tu ganas, seguiremos juntos” pero en vez de eso solo apretó los puños y siguió sin mirarme.
-         -  Supongo que ya tomaste tu decisión –susurre de manera fría y cortante.
Camine hacia afuera y la sangre me hirvió en cuanto vi a aquella mujer, por más que quise no pude controlarme y le solté una bofetada del lado izquierdo con toda la fuerza que me fue posible en ese momento. Estaba tan enfadada, cuando la señora Clarens vivía jamás se opuso a nuestra relación, por lo cual no concebía la idea de que ella llegara y quisiera meterse en mis asuntos.
-         -  Esto es por meterte en lo que no te importa –la volví a abofetear esta vez del lado derecho –Y esta es para apresurar tu renuncia como Guía, porque de mi depende, Allison escúchame bien, de mi cuenta corre que te largues de nuestras vidas.
No me detuve a ver su expresión por que sabía que si me quedaba ahí la iba a matar a golpes.
Los ojos comenzaron a arderme y un nudo enorme se formo en mi garganta, no quería llorar, pero habían tantas emociones, ira, desilusión, dolor, más que nada dolor, mientras caminaba las lagrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas y nublaban mi visión, pero aun así no me detuve, no iba a permitir que me vieran llorando, camine sin rumbo por un par de horas hasta que me perdí.
Me senté en una banqueta y abrace mis piernas, esa maldita bruja me las iba a pagar caro, no sabía a quién se estaba enfrentando y si eso le parecía malo e insolente, entonces no tenía idea lo realmente terribles que se le iban a poner las cosas, su paseo por mi infierno apenas había comenzado.
El celular comenzó a sonar y solo mire el número, era el de Mark así que rechace la llamada de inmediato, lo que menos necesitaba en ese momento era escuchar su voz.
Volví a coger el celular y marque aquel numero que sabía de memoria pero hacia meces que no marcaba.
-         -  ¿Hola? –respondió la cálida voz de mi madre.
-          - Mamá, quiero ir a casa –le dije sollozando.
-          - ¿Carrie? ¿Dónde está, cielo? –escuche su voz preocupada.
Le explique la situación omitiendo detalles importantes, ella me dijo que fuera al aeropuerto que ella ordenaría un boleto para mí.
Para antes del amanecer ya estaba en casa refugiada bajo las sabanas de mi cama, aunque el llanto aun seguía fluyendo y lo odiaba, yo no era de esas personas que se tumbaban a llorar por horas pero sentía una especie de hueco en mi corazón, sentía que quería desaparecer. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

El reencuentro, por Carrie

Se que no hemos publicado seguido pero por mi parte he de decir que como mi escuela va por cuatrimestres se me complican los proyectos con todos mis pasatiempos, y la verdad es que no he tenido ni tiempo de escribir, ya saben así es la vida del estudiante :P
Sin mas por mi parte las dejo leyendo :)



Trataba de no correr aunque me parecía casi imposible, tan solo el hecho de pensar que Corrine corría peligro me paralizaba, no éramos las mejores amigas, incluso a veces no la toleraba pero la quería, ella era mi hermana, claro, había días en las que quería ahorcarla pero sabía que me aria falta, que la extrañaría y que las cosas no serian iguales sin ella, estaríamos incompletas.
Cuando nos encontramos con Corrine corrimos a abrazarnos las teres, me daba gusto verla bien, completa y sana.
-          Ellas están locas –dijo Corrine después de contarnos lo que sucedió con detalle.
-          ¿Y qué esperabas Corrine? Ellas fueron las que mataron a la señora clarens –susurro Morgan.
-          Y también trataron de matarte a ti –aclaro Cathy.
-          ¿en verdad crees que lo lograrían? –lo defendí yo –Morg es fuerte.
Le propine un puñetazo en el hombro y me alegre al ver su mueca de dolor.
-          El problema aquí – intervino Mark – es que si siguen separadas corren mayor riesgo.
-          Mark, me esforcé mucho para entrar aquí – se quejo Corrine –no voy a renunciar por esto.
-          Lo entiendo a la perfección Corrine –dijo Mark –pero tienes que entender que sin la guía nuestro poder se debilita y yo no puedo protegerlas a las tres por separado.
Corrine se curso de brazos y puso un puchero, había olvidado que en ocasiones era infantil.
Comprendía a al perfección la preocupación de Mark, pero también entendía que Corrine estaba aquí por su futuro, ella se había esforzado incluso antes de que todo esto comenzara y yo era consciente, siempre procuraba ser el primer lugar del cuadro de honor, trabajaba en proyectos extras para la escuela y entraba en servicios de beneficencia solo para ser recomendada y aceptada en este curso.
-          Corrine, estas siendo egoísta –hablo Morgan después de un rato –no solo eres tú, también son tus hermanas, dime ¿Qué pasaría si a ellas le s pasa algo porque tú no quieres volver?
La cólera que Corrine estaba conteniendo salió a flote y se reflejo en sus ojos.
-          Pues sí, estoy siendo egoísta ¿Y qué?, ¿Sabes lo que significa volver para mí? Significa volver a mi mísera vida, ver como Carrie y Cathy se regocijan de amor por ustedes mientras que yo solo puedo observar, ver como disfrutan de sus vidas con sus familias mientras que yo tengo que vivir una farsa, volver a esas cosas raras que nos sucedieron y encima de todo, recordar a la señora Clarens.
-          ¿De qué estás hablando Corrine? –se extraño Cathy – ¿Por qué jamás nos dijiste que resentías de esa forma?
-          ¡¿Cuál es tu maldito problema Corrine?! – me enfade – ¡Deberías, sentirte feliz, deberías sentirte agradecida por lo que tu familia hace por ti y en todo caso, Cathy y yo no tenemos la culpa de que tu estés sola porque tu relación perfecta seria con un extraterrestre porque nadie en este planeta está a tu altura!
-          ¡Mejor cállate Carrie! – me grito ella – ¡No es mi culpa que tu hayas decidido enredarte con el pinero que se fijo en ti! ¡¿y sabes qué?! ¡Mark debe estar loco por que nadie se fijaría en una machorra como tú!
Le arroje una bola de fuego y ella la detuvo con una de agua, sabía que no tenía sentido pelear con poderes así que me le arroje encima y comencé a abofetearla.
Solo podía escuchar cómo me gritaba que parara pero mi cuerpo no respondía estaba tan enfadada con ella que no me importaba lo que pudiera pasar.
Ella me tiraba del cabello y me rasguñaba los brazos hasta que Morgan y Mark nos separaron.
-          ¡Basta Carrie! –me gritaba Morgan mientras me sostenía para alejarme de Corrine.
-          ¡Déjame en paz  Morgan! – le pedí – ¡ella fue quien empezó todo!
-          Y tú deberías aprender a terminarlo –dijo la voz de una mujer.
Todos giramos de inmediato a ver de quien se trataba.
Morgan me soltó y se quedo mirando a la señora.
-          ¿Usted es…? –pregunto impactado.
Allison, la nueva guía –afirmo la señora

viernes, 20 de abril de 2012

Venécas, La Vispera de Todas las Brujas: Colisión y Pérdida, por Carrie

Lamento haberlas hecho esperar pero no habia tenido tiempo pero aqui les dejo el capitulo uno de la segunda temporada, disfrutenlo y comenten :)





Habían pasado pocos días desde que Corrine se había ido y las cosas parecían estar volviendo a la normalidad, Mark ya había regresado a su casa y aunque yo seguía viviendo en casa de Morgan me sentía feliz, tanto como no me había sentido en años, era más sencillo vivir sin tener que ocultarle secretos a las personas que mas amas.
También había encontrado un trabajo en una cafetería cerca de casa de Morgan, era genial ganarse el dinero sin que te lo dieran.
Aun no sabía nada de mi familia y mi mamá ni siquiera se había esforzado en comunicarse conmigo lo cual me hacía pensar que ella no quería saber nada de mí, y claro que me dolía pero ahora tenía una familia.
Era bueno no tener que ir a la escuela, después de todo, tenía más tiempo para hacer mis cosas. Pero estaba segura que el momento de volver a clases era inminente, después de todo, las vacaciones de verano no eran eternas, aunque la mayoría de las personas lo desearan así.
Esa noche Mark pasó por mí a la cafetería para acompañarme a casa, en cuanto salí me recibió con un abrazo y un beso en la mejilla.
- Deberías buscar a tu madre –me sugirió mientras caminábamos a casa.
- Ella fue la ridícula, creo que ella es la que me debe una disculpa.
- No seas tan orgullosa Carrie –me pidió –la verdad es que con todo lo que está pasando ahora creo que estarías más segura en tu casa.
- Pues yo difiero de eso Mark –lo contradije –con Morgan y la señora Clarens en casa me siento más segura, después de todo Clarens es una poderosa Wicca.
El suspiro y se detuvo.
- Por más que queramos negarlo –me dijo –la señora Clarens ya no es joven, dime que pasara si esa chica que me ataco no va tras de ti, la señora Clarens ya no es tan fuerte para protegerte.
- Pero aun esta Morgan –insistí –entre él y yo podríamos derrotarle y hacerle pagar por lo que te hizo.
- ¿Y crees poder contra ella? –me cuestiono –después de todo tarde o temprano ambos terminaran agotados, no quiero que subestimes su poder Carrie, no quiero que termines herida.
Me acerque a él y le di un beso en la mejilla.
- No pasara nada –le sonreí.
Sabía que aun quería tener la razón pero confiaba en mis poderes, sabía lo que podía hacer con ellos y hasta donde podía agotarme.
No dijo nada más pero aun podía notar la desconfianza en sus ojos, terminamos nuestro camino y al llegar al porche de la puerta me percate que había una rubia esperando, al instante Mark se puso tenso y me retuvo con fuerza.
- ¿Qué sucede Mark? –le pregunte.
- Es ella, la que me ataco.
La mire con rabia y estaba dispuesta a atacarla pero Mark no me dejo.
- Se han tardado mucho –dijo la chica.
- ¿Quién te crees para venir aquí? –le gruñí.
- Así que tú eres fuego, Carrie la chica de fuego –me sonrió.
Trate de liberarme de Mark pero él se aferraba mas a mi sosteniéndome por la cintura.
- ¡Basta Carrie! –me pidió –no hagas tonterías.
- ¿Sabes chica del fuego? –dijo sonriéndome –Es una pena que no estuviera ese chico apuesto en casa, solo pude terminar con esa anciana ridícula.
Mire hacia adentro todo estaba en penumbras y enseguida me preocupe por Clarens.
- ¡¿Qué le has hecho?! –le grite.
- ¡Oh!, no te preocupes por ella, no sufrió… demasiado.
Mi rabia se incremento, me libere de Mark y le salte encima.
Mis puños se envolvieron en lamas y comencé a soltarle puñetazos los culés se desviaban y golpeaban el piso.
Pensé con fuerza en Cathy y entonces el cemento en donde estábamos se elevo y la chica salió disparada al cielo en donde fue atacada por un pequeño torbellino, una escoba llego pronto y la chica desapareció en la penumbra de la noche.
Gire hacia donde se encontraba Cathy.
- ¡Ha matado a Clarens! –le grite – ¡Esa zorra mato a la señora Clarens!
Morgan entro corriendo a casa y los demás lo seguimos.
Dentro parecía haber pasado una tormenta, los muebles estaban volteados las lámparas rotas y papeles y libros regados por doquier.
El cuerpo de la señora clarens estaba detrás de la mesa de la cocina, con el rostro desfigurado y en una posición muy poco natural, parecía haberse roto el cuello.
Se escucho el sollozo de Cathy y me gire, Morgan la abrazo al instante y después mire a Mark, quien parecía no comprender lo que pasaba.
- Debemos avisarle a Corrine, debe volver –le dije a Mark –no debemos estar separadas.
Mark me miro al instante y asintió.
- Tenias razón Mark, ellas son mas fuertes.

martes, 8 de noviembre de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixo: Problemas por Carrie

Hola, paso de rapidin para publicarles este capitulo que en lo personal me costo mucho trabajo escribir.
Había tomado una refrescante ducha al volver a casa y valla que la necesitaba.
No paraba de pensar en el día que había tenido, un día bastante agotador, aunque en cierta parte agradecía haberlo tenido, Mark en verdad era genial y no podía quitarme la expresión de su rostro de fastidio, incluso al recordarlo se me escapaba una sonrisa.
Mi celular comenzó a sonar en algún lado de mi habitación, ya había olvidado en donde había caído pues solo había arrojado mis cosas si ver en donde.
Termino de sonar y continúe buscándolo y comenzó a sonar de nuevo, era extraño, ¿Quién estaría llamando con tanta insistencia?
Cuando al fin pude encontrarlo revise la lista de llamadas perdidas y aparecía diez veces el numero de Cathy así que seleccione el numero y marque, no tardo en contestar pues solo había dado tono una vez y ya escuchaba su voz al otro lado de la bocina.
- Carrie Mark esta herido –dijo antes de que dijera hola.
La voz de Cathy se escuchaba destrozada estaba segura de que no podía contener el llanto.
- ¿Qué paso? ¿Cómo paso? –pregunte desesperada.
- No lo sé, estaba pintando y yo me fui a acostar pero olvide mi teléfono en el cobertizo y estaba en el piso.
- ¿en donde estas?
- En el hospital Mercy –me respondió.
- Voy para allá –le dije y colgué.
Me vestí con rapidez y tome las llaves del el auto de mi madre y maneje con la prudencia que me fue posible aun tratando de aterrizar la idea, ¿Quién lo había hecho? Y ¿Por qué a él?
Me quede parada en la puerta del hospital, paralizada por completo, en aquel hospital había perdido a papá, me traía malos recuerdos y más que nada un mal presentimiento.
Me quede paralizada al ver a sus padres con el rostro descompuesto por la preocupación y pronto fui cayendo en cuenta de la realidad, Mark había sido herido y las cosas resultaban ser mas grabes de lo que me pude haber imaginado, no quería admitirlo pero las evidencias apuntaban a otra cosa.
La noche fue avanzando con lentitud y las noticias sobre la condición de Mark no eran favorables, el padre de Cathy tuvo que irse al trabajo pues tenía una reunión importante, y Cathy y yo nos quedamos con su madre.
- Gracias por estar aquí –me dijo Linda poco después de que Cathy fuera por un café –me alegra que mis niños encontraran amistades tan valiosas.
- No es nada –le respondí intentando sonreír.
Ella sujetó mi mano también tratando de sonreír y en ese momento el doctor se acerco a hablar con ella.
- Ha despertado –le dijo con tono cansado –pregunta por Carrie.
- ¿Por qué iba a preguntar por mí? –me extrañe.
Su madre me observo por un momento y después asintió.
- Ve con él –me dijo –debe ser importante.
Entre a su habitación, no me esperaba encontrarlo así, con intravenosas y trasplantes de sangre, estaba completamente pálido y bañado en sudor.
- ¿Cómo te sientes Mark? –le pregunte.
- Tengan cuidado –me susurro –ellas están cerca.
- ¿Quiénes ellas? –le pregunte.
Me percate de que trataba de mantener los ojos abiertos pero se le cerraron de golpe y comenzó a sonar la maquina que marcaba los latidos de su corazón de una manera acelerada.
Salí en busca de ayuda y llegaron varios doctores sacándome de la habitación.
Me senté en el piso recargándome en la pared de enfrente con la cabeza entre las rodillas rogando al cielo por que las cosas salieran bien.
El vacio en mi estomago seguía presente, recordándome que lo que estaba pasando era real por lo que no había forma de escaparme un momento.
Corrine llego después de clases junto con Morgan y la señora Clarens quien no dejo ni un momento sola a la señora Linda. Pero a pesar de esta acompañada por las personas más cercanas a mí me seguía sintiendo sola, desamparada, sin Mark a nuestro lado nada me parecía lo mismo.
Tenía que volver a casa, había recibido varias llamadas de mi madre exigiéndome que volviera cuanto antes, pero no quería irme, tenía miedo de que su me iba sucedería algo.
- Será mejor que vayas a casa –me dijo Corrine –te prometo que te llamare si pasa algo.
Tarde un poco de tiempo en aceptar pero no quería tener más problemas con mi madre, no más de los que ya me esperaban.
No me había dado cuenta pero ya era de noche, las luces de la sala estaban encendidas y me arme de valor para entrar, tenía que afrontar las acciones de mis actos.
- Bonita hora de llegar –dijo mi madre en cuanto abrí la puerta.
- Lo siento mamá –le dije.
- ¿eso lo perdona todo? –me pregunto con seriedad –te vas en la noche sin decir nada, te llevas mi auto y llegas a estas horas y ¿crees que todo se soluciona con un “lo siento”?
- ¿Qué quieres que te diga?
- No quiero que digas nada, quiero que vengas a casa a la hora de la cena, quiero que convivas con tu familia, rara vez te veo en casa, todo el tiempo estas con Morgan y las chicas, me ocultas cosas ¿En donde es que estas Carrie?
- Aquí mamá, aquí –le respondí –pero un amigo esta en el hospital y…
- Y que –me interrumpió –ese no es tu problema niña –me regaño.
- Lo es mamá, tú no tienes ni idea.
- ¿Idea de que, Carrie? Al menos cuando te juntabas con Jamei y Robie venias a casa a cenar, ¿Qué es lo que quieres? ¿irte?
- Claro que no mamá, es complicado, no lo entenderías.
- ¿Eso crees? –me pregunto –como podría entenderlo si no me lo cuentas.
- Si te lo cuento no me creerías.
Ella se quedo callada esperando que le dijera y aunque sabía que me traería problemas el revelárselo lo hice.
- Mamá, soy una bruja –le dije.
Me di cuenta en cuanto se enfado.
- ¡¿Crees que soy tonta Carrie?! –me grito – ¡¿Por qué no te buscas una mejor mentira?!
- Ya te había dicho que no me creerías –la entrante.
- ¡Si tanto quieres largarte hazlo! ¡Lárgate Carrie, pero no me vengas con estupideces!
- ¡Si de eso iba todo me lo hubieras dicho antes! –le grite – ¡me largo!
Arroje las llaves al piso y gire el picaporte.
- ¡te advierto una cosa Carrie! ¡Si pones un pie fuera de esta casa no vuelvas!
- No tengo intensión de hacerlo no te apures por eso –le solté entre dientes y salí de casa.
Camine sin rumbo por un buen rato sin saber a done ir, las lagrimas pedían a gritos salir así que me senté en la banqueta y rompí a llorar.
¿Por qué todo me salía mal? Siempre tenía que arruinar las cosas, si le hubiera aceptado la invitación a Mark lo más seguro es que no le hubiera pasado nada, si hubiera esto el día de la muerte de papá tal vez se hubiera aferrado a la vida y si no hubiera pasado demasiado tiempo en casa de Morgan aun tendría un hogar al cual regresar.
Levante la vista y frente a mi estaba Morgan con un pañuelo tendido hacia mí.
- Supuse que necesitarías ayuda –me sonrió.
Oculte mi rostro y me seque las lágrimas.
- No tiene nada de malo llorar –me dijo –somos humanos, sentimos.
Se anuncillo frente a mí y me abrazo.
- No estás sola Carrie, nos tienes a nosotros –me susurro.
Volví a llorar con mi rostro pegado a su pecho.
- Volvamos al hospital –dijo después de un rato –después arreglamos lo de tu madre.
Asentí y caminamos al hospital.
En la sala de espera solo estaban Corrine y Clarens con los rostros más relajados.
- ¿Qué paso? –pregunto Morgan.
- Esta mejor, lo llevaron a piso –dijo Corrine.
En ese momento sentí que pude respirar de nuevo.
- Menos mal –suspire.
- Dicen que ha preguntado por ti –me dijo Corrine guiñándome el ojo –deberías ir a verlo.
Le sonreí y pregunte a una enfermera por él y me llevaron a su habitación.
Cathy y sus padres estaba ahí estaba ahí, sonriéndose y note que la mirada de Mark se ilumino en cuanto me vio.
- Los dejamos solos –dijo el padre de Cathy y Mark.
Sus padres salieron y cuando Cathy pasó a mi lado me dio un ligero codazo con una sonrisa picara.
- Mira quien vino –dijo Mark.
- ¿Cómo te sientes? –le pregunte.
- ¿Cómo te sientes tú?
- Bien –le respondo automáticamente.
- ¿Quién te hiso esto? –le pregunte.
Se encogió de hombros e hiso un gesto de dolor.
- Ha sido con una pluma de ángel negro –sonrió –son toxicas para los ángeles blancos.
- Los siento –le dije con la mirada gacha.
Me acerque a él mirándome los zapatos hasta llegar a lado de su camilla.
- Te tengo un regalo –le dije.
Me acerque a el lento y nuestros rostros quedaron a muy poca distancia, nuestros labios se rozaron hasta fundirse en uno.
Su mano se poso bajo mi oreja y nuestros labios se movieron con sincronía, como si estuvieran hechos el uno para el otro, fue así como le entre a Mark mi primer beso.

Pd. este capitulo lo he estado publicado desde ahce dos semanas pero entre a trabajar y estoy en la escula y no habia tendo tiempo pero aqui lo dejo, espro que lo hayan disfutado.

martes, 27 de septiembre de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixo: "La Pueba III" por Carrie

Hola! he vuelto, lamento no haber publicado pero estoy teniendo problemas de salud y ya saben apenas me voy reponiendo, sin mas las dejo leyendo el capitulo.
AnnyMark fue quien me llevo al bosque extraño, y tenía una sonrisa divertida en su rostro, me pregunte por qué, que le causaba tanta dicha.
Me sentí como una tonta después de escuchar las indicaciones de Clarens, eso explicaría su diversión, pero si algo tenía que aceptar y odiaba más que nada era el bosque, hacia frio y había tantos desniveles que cualquier persona podara terminar metida en un barranco.
Mark y yo nos internamos en el bosque y a pesar de todo, mientras Mark siguiera conmigo me daría valor para seguir adelante, no estaba dispuesta a quedar como una tonta frente a él, no señor.
- Ya quita esa cara de pocos amigos Carrie –me pidió con una sonrisa torcida que me hiso perder el piso por un instante.
- Que fácil sienta –me defendí –odio acampar.
El volvió a sonreír y yo me enfade y me adelante varios pasos.
- No te alejes Carrie, recuerda que tienes que proteger al que valla contigo.
Lo volta a ver con los ojos como platos, si se suponía que él era nuestro ángel ¿Por qué rayos tenía que protegerlo yo a él?
El ahora era el que se había adelantado, así que me cruce de brazos y me senté en el suelo.
El se detuvo y regreso a donde yo estaba.
- Carrie ¿estás haciendo berrinche? –me pregunto enarcando una ceja.
- Si es así, a ti que –le respondí con enfado.
- Y ¿Cómo planeas salir de aquí con esa actitud?
- Quieres dejar de regañarme Mark –le pedí –en primer lugar yo no decidí venir, casi me trajiste a rastras.
- No seas exagerada –dijo entre risas –a mi me pareció que tú eras la que guiaba.
Su comentario me enfado mas, sobre todo porque estaba a punto de sonrojarme y eso no me gustaba, de cierta forma me hacía sentir vulnerable.
Después de un rato de risas por fin se puso serio y me tendió la mano.
- Hagamos un buen equipo Carrie, mientras más rápido encontremos a las otras más pronto saldrás de aquí.
Me mordí el labio inferior meditando su propuesta, aunque claro, ya me había convencido con eso de hagamos un buen equipo, el y yo, la idea me gustaba demasiado.
Mientras caminamos charlamos un poco sobretodo de sus pinturas, Mark era un verdadero artiza, el siguiente Dalí o Leonardo da Vinci.
- Carrie me conto que tienes una banda –cambio de tema.
- Sí, pero no somos muy buenos –confesé.
- Y ¿estás saliendo con alguien?
- En realidad no, ya sabes, necesito tiempo para mí y con todo lo que está pasando en mi vida apenas logro tenerlo.
- ¿Qué hay de Robie?
- Un amigo, casi un hermano
- ¿Y Jamei?
- Admito que antes de conocerlo me gustaba, ya sabes por su estilo misterioso, pero no, es un gran tonto.
Asintió como que muy satisfecho de mi respuesta.
- Qué me dices de ti gran pintor ¿hay alguien que te interese? –le pregunte.
- Hay una chica, ya sabes, es pequeñita y se cree muy ruda, pero tiene corazón de pollo.
- Ah ya –dije fingiendo indiferencia –me gustaría conocerla.
El callo en mi juego y frunció levemente el entrecejo.
- No me sigues el juego ¿verdad?
- No sé de que hablas –fingí inocencia.
Continúe con mi camino pero al pasar a su lado sentí satisfacción al ver su cara de fastidio.
Ahora la que estaba fastidiada era yo, ya llevábamos demasiado tiempo caminando y comencé a temer que jamás saldría de ahí.
- ¿Cómo se supone que saldré de aquí? –explote furiosa –no sé ni siquiera en donde estoy yo y ¿quieres que encuentre a las demás?
- No las encuentras por que no las estas buscando –me dijo.
- ¿Qué no las estoy buscando? ¿Y entonces que estoy haciendo?
- No te enfades Carrie, solo búscalas.
- ¡Maldita sea Mark! ¡Las estoy buscando! –le grite.
El solo sonrió y me tomo de la mano.
- ¿Qué sientes ahora? –me pregunto.
- Tu mano –le respondí.
Entonces soltó mi mano dejando una sensación de hormigueo.
- ¿Qué sientes ahora? Se sincera.
- Hormigueo –le respondí.
- ¿sabes por qué?
Negué con la cabeza.
- Es energía –dijo –y Carrie, acabo de darte una pista, me la debes.
- ¿Qué pista? –le pregunte extrañada.
- Tú piénsalo.
Fruncí el entrecejo y razone sus palabras, hablaba de energía, entonces lo que tenía que buscar no era a las chicas, sino su energía y así sería más sencillo hallarlas.
Me concentre en mirar mas allá de la enorme verde de mi alrededor y funciono a la perfección, justo a unos pocos kilómetros podía sentir la energía de Cathy t hacia el otro lado la de Corrine, pero ¿por quién iría primero? Tal vez la que estuviera más cerca.
Entonces me encamine hacia Corrine, quien parecía acercarse cada vez más.
- ¡Carrie abajo! –me advirtió la voz de Corrine, pero no sonó a distancia fue en mi cabeza.
Me tire al piso de inmediato y una enorme llamarada de fuego me paso rosando.
Levante la vista y hacia mi corría una especie de animal envuelto en llamas.
De nuevo arrojo aquellas llamaradas y las esquive apenas con suerte.
Trate de atacar a la cosa esa, pero no tendría sentido, yo usaba el fuego y eso era de fuego, pero y si… ¿y si pudiese también reducir las flamas asta extinguirlas? Al menos no perdía nada con intentarlo. Aunque no sabía cómo hacerlo, a decir verdad, ni siquiera sabía cómo era que creaba mis llamas.
Me concentre por que se creaba el fuego, recordé mi clase de química, aunque era muy aburrido la clase se me había quedado pegada en los casos, era una reacción de oxidación rápida por la evolución de la energía en calor.
Entonces esa era la clave, de alguna manera tenía que extraer su energía, o una salida simple, encontrar agua.
En ese ínstate y pensé en Corrine.
Sin esperarlo Corrine corrió arrojando burbujas de agua haciendo que aquel monigote extraño retrocediera. Esta sin duda era una batalla de Corrine, yo solo empeoraría las cosas.
La batalla duro poco pues esa cosa salió corriendo cual perro apaleado.
- Gracias Corrine –le agradecí con sinceridad.
Ella sonrió.
Ya estábamos dos juntas, solo nos faltaba encontrar a nuestra tercera hermana, el pegamento entre dos maderas muy diferentes.
Ambas caminamos hacia donde estaba se podía sentir la energía de Cathy y Morgan ambas dispuestas a continuar con nuestra misión.

jueves, 18 de agosto de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixo: Un Fin de Semana

Bueno como ya sabrán nos tomamos una semanita de vacasiones, y pues no pude publicar ayer devido a que ya estoy en clases, si despues de un año de foja regrese a estudiar, no me molesta, pero si me fastidia tener que levantarme temprano, es una capitulo un poco aburrido a mi gusto, pero estoy preparando uno un poco mas interesante, es que por el momento tengo el sindrome de desinspiracion y si lo escribo asi no me saldra nada bueno
sin mas las dejo leyendo.
Después de ese día la semana fue bastante tranquila, la verdad es que me comencé a acostumbrar al hecho de ser diferente, aunque, jamás había encajado en el concepto de normalidad.
La casa de Morgan se había buleto como un segundo hogar, pasábamos más tiempo ahí que en nuestras propias casas, y a pesar de que me fastidiaba el hecho de aceptar que hasta Corrine y yo nos estábamos llevando mejor, nos comenzamos a juntar las tres a la hora del almuerzo, el primer día, Robie y Jamei se quedaron con el ojo cuadrado, pero la verdad es que mis cambios de humor eran de 360° y era mejor no cuestionar si no querían terminar con tortícolis.
El fin de semana se acercaba, y toda la semana nos habían dicho que tenían que hablar con nosotras de algo, no quería admitirlo pero me moría de la curiosidad.
También estaba Mark, no era conveniente pensar en el, estaba descubriendo que me gustaba, en verdad me gustaba, y lo peor es que Morgan comenzaba a darse cuenta y eso me ponía de nervios.
Sentí un gran alivio al escuchar la campana que anunciaba la salida, estaba tan feliz por ser fin de semana que metí mis cuadernos a mi mochila con rapidez y salí del edificio con la sensación de “¡Soy libre!”
- ¿A dónde con tanta prisa? –me pregunto Morgan alcanzándome.
- Ya cumplí con mi dosis de castigo comunitario semanal, me voy a casa –le respondí.
- Mira pequeño gnomo de jardín –comenzó a decir –algún día, cuando tengas tu diploma en la mano no lo llamaras castigo.
- Lo siento gran maestro de la responsabilidad –comencé a bromear.
Era muy sencilla la camaradería que tenia con Morgan, siempre fue así desde que lo conocí.
Arroje mi mochila a mi auto que seguía haciendo su santa voluntad y encendía solo cuando quería.
- ¿Nos vamos chicos?- pregunto en cuanto se nos acerco.
Los últimos dos días yo estaba llevando a Cathy a su casa pues a Mark se le complicaba con la universidad pasar por ella.
Asentí y los tres subimos a mi chatarra de quinta.
- ¿Por qué no ahorras y te compras un auto que funcione? Digo, para varear
El auto se había apagado a mitad de camino y no quería encender, fulmine a Morgan con la mirada, odiaba cuñado hacia bromas de mi auto y mi escaso habito para ahorrar dinero.
- Bueno no tienes que comprar otro, puedes enviarlo al mecánico –sugirió Cathy.
Sonreí y entre los tres comenzamos a empujar el auto a un lugar en donde lo pudiéramos dejarlo estacionado.
- Aunque podríamos tratar de arreglarlo entre las tres –continúo.
Morgan se paró en seco dejándonos todo el peso del auto.
- ¡Aun no están listas para eso! –dijo alarmado.
- ¿Qué dices? Después de vencer al Cuentacuentos ¿Dudas de nuestra capacidad? –me queje.
- No es eso Carrie, es solo que no quiero que terminen heridas.
- Pero estoy segura de que si seguimos practicando, lo lograremos –comento Cathy con entusiasmo.
- Me encanta que pienses así –le dijo Morgan.
En ese momento comencé a sentirme incomodo, como en aquellas ocasiones en las que tu institor te dice que haces mal tercio.
Morgan le sonreía a Cathy de una forma particular, una forma que jamás había visto.
- Si no seguimos empujando jamás llegaremos a nuestras casas –dijo de inmediato Cathy.
No pude evitar soltar una carcajada, estaba sonrojada y nos evitaba a ambos.
Llegamos a casa de Cathy y la motocicleta de Mark ya estaba estacionada en la entrada de su garaje.
- Carrie, ¿me acompañarías mañana al centro comercial? –me pidió Cathy antes de entrar a su casa.
Asentí y camine junto con Morgan hacia su casa.
Durante el camino le eche miraditas y claro que él lo notaba pero se hacia el que no.
- Que chocante Carrie, deja de verme así –se quejo después de un rato.
- Lo siento pero “me encanta que pienses así” –comencé a burlarme imitado su tono.
- ¿Qué tiene de malo? Es una chica optimista.
- Si Cathy es muy agradable.
- No solo eso, también es inteligente y valiente –dijo.
- Y te gusta –conjeturé.
- No es así Carrie, solo digo que es muy simpática –se defendió.
- Y muy bonita.
- Si –admitió.
- Entonces, si te gusta.
- No – insistió.
- Pero, dijiste que era bonita –dije con tono infantil.
- Si pero también creo que tu y Corrine son bonitas y ni por eso tienen que gustarme.
Solté una carcajada fuerte.
- Ya en serio Morg, no crees que yo sea bonita.
- Si lo creo, solo es cuestión de que tú te lo creas.
Me mordí el labio apenada.
- Un momento, ¿Cuándo convertimos mi interrogatorio en tu terapia psicológica?
Ambos nos echamos a reír y entre broma y broma llegamos a casa de Morgan.
Llegue muy tarde a casa así que entre con sigilo completo y me encerré en mi habitación, como no podía dormir me dedique a hacer mis deberes, nada común, pero era mejor que no hacer nada.
Me levante a la mañana siguiente y repetí la rutina de todos los fines de semana, primero deje a mi hermano en su tropa infantil de boy scauts, después regrese a casa y desayune y al medio día fui a recoger a Cathy para ir al centro comercial.
Llame a la puerta y el que me abrió fue Mark.
- Hola Carrie –me saludo con su típica sonrisa.
- ¿Está Cathy? –le pregunte.
- ¿por quién más vendrías? –bromeo –bajara en seguida.
- Invita a pasar a tu amiga –se escucho desde adentro –no seas descortés Mark.
Mark se movió de la puerta y me dejo pasar.
Me lleve una gran sorpresa al ver a la mamá de Cathy, era muy bonita, y se parecía mucho a ella, incluso me avergoncé por ir en las fachas que iba.
- Debes de ser Carrie –se acerco a mi – yo soy Linda, Cathy habla mucho de ti.
- Si bueno, suelo impactar a la gente que conozco –bromee.
Ella se rio, un sonido melodioso, bastante agradable.
Cathy bajo un momento después y se despidió rápido de su madre y de su hermano.
Salimos de la casa y Mark nos alcanzo en el potoco.
- ¿Irán a casa de Morgan después del centro comercial? –nos pregunto.
- Como si no fuera obvio hermanito –le respondió Cathy con una sonrisa.
Comenzamos nuestro trayecto al centro comercial.
- Le agradas a mamá –cometo Cathy.
- Pues deber haberle contado maravillas, incluso la mamá de Robie me teme.
Ella compendio a que me refería, Robie tenía un aspecto rudo, salvaje, así que si ella me temía era por obvias razones.
- También le agradas a Mark ¿sabes? Es muy cordial contigo.
Me encogí de hombros y seguimos caminando.
- ¿crees que a Corrine le guste alguien? –me pregunto.
- No lo sé, con lo fresa que es, probablemente tendría que ser un extraterrestre con un nombre extraño, pero en todo caso, tendrías que preguntarle a ella.
Ella asintió y seguimos caminando.
- ¿Sabes? Morgan piensa que eres bonita.
Ella se sonrojo.
- ¿En serio?- pregunto
- Si, ayer lo dijo, pero se excuso diciendo que también pensaba que Corrine y yo lo éramos también.
- Pues lo son –aseguro.
Después de eso platicamos de banalidades de la escuela, y de otras cosas sin mucha importancia el resto de nuestro camino.
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