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viernes, 7 de diciembre de 2012

Aversión, por Mark


Hola!
Espero no estén molesta por el hecho de que no hayamos publicado, no les voy a mentir, las tres hemos estado muy ocupadas con asuntos escolares, ya saben, proyectos, tareas exámenes etc. La verdad es que con todo lo que, al menos por mi parte es que sinceramente con tanto trabajo se me murió la inspiración por un buen tiempo. En fin yo termine mi semestre hoy, así que me tendrán publicando por semana por aquí, y tratare de publicar al regresar a clases, sin más por mi parte y con una enormísima disculpa las dejo leyendo…                            


No me quitaba de la cabeza a aquella señora, y claro, comprendía a la perfección el enfado de Morgan, pero si decíamos una sola palabra fuera de lugar las cosas podrían ponerse peor, dejamos que las chicas se quedaran con Corrine y Morgan y yo tuvimos que irnos por un llamado de los sabios. Era evidente que ellos habían tomado la decisión esperando que al final la verdad saliera a la luz, sin importar el daño que esto podría causarle a las chicas.
Allison parecía muy satisfecha con su nuevo nombramiento, por supuesto, su actitud parecía altanera igual que siempre, pero en esta ocasión parecía regocijarse en el enfado que obviamente presentábamos Morgan y yo, sobretodo Morgan.
-          Principalmente, me molesta las relaciones que han surgido –dijo de forma altanera.
Los sabios comenzaron a susurrar y volvieron a prestar atención a Allison.
-          Un ángel no tiene permitido relacionarse de manera emocional con  un humano y mucho menos pretender que no es malo.
-          Mi vida personal queda muy fuera de esto Allison –la interrumpí adivinando por donde se dirigía el asunto.
-          Temo, en esta ocasión Mark –intervino el sabio mayor – que Allison tiene razón.
-          Lo que hay entre Carrie y yo…
-          Lo que hay entre Carrie y tu está prohibido –me interrumpió Allison –mayormente por que ella es tu custodia.
-          Creo que tu eres la menos indicada para hablar de inmoralidades, o ¿ya olvidaste lo que hiciste con…?
-          Mark –esta vez fue Morgan quien me interrumpió –basta ya, no vale la pena discutir con ella sobre eso.
Los sabios comenzaron a susurrar de nuevo, por lo que alcanzaba a escuchar no era nada bueno.
-          Mark, esta vez estamos de acuerdo con Allison –volvió a hablar el sabio mayor mientras se cruzaba de brazos – Carrie y tu no pueden permanecer juntos.
-          Clarens jamás se opuso –objete.
-          Pero su guía ya no es Clarens –dijo la sabia inquisidora –Además, tus sentimientos por ella nublas tus acciones en tu deber.
-          Eso jamás ha pasado –me defendí – ellas no han sufrido algún daño
-          Claro ¿es por eso que Carrie aun vive con Morgan?
-          Allison –intervino el sabio mayor –la actitud de Carrie arde como el fuego de sus llamas, sabrás que no es fácil controlar a una chica como ella, por supuesto, ella volverá con su familia cuándo esté lista para hacerlo, además, ese no es el punto a discusión por el momento, desde este momento decreto que ninguno de los guardias de las Wicca tendrá alguna relación mayor a la de su tarea, de lo contrario ambos serán separados, y Mark, si no terminas con Carrie lo más pronto posible me veré obligado a castigar a Carrie, y buscar un nuevo ángel para las chicas.
Cada palabra lastimaba como un cuchillo y comencé a enfadarme con los sabios, era muy injusto que cambiaran de decisión solo por la decisión de la nueva guía, quien se suponía que debía buscar en bien estar de las chicas. En definitiva ella jamás podrirá llenar los zapatos de Clarens.
Volvimos a la tierra después de una agotadora reunión y por mi cabeza aun pasaban todas las palabras que habían dicho los sabios, eran como el zumbido molesto de los mosquitos.
-          ¿Qué piensas hacer Mark?-pregunto Morgan sacándome de mis pensamientos.
Ni saquera me atreví a mirarlo, no podía decirle que en realidad iba a terminar con Carrie.
Mientras caminamos a donde se dirigían las chicas por mi mente pasaban constates maldiciones, todas dirigidas a la bruja de Allison, mi hermana tenía razón, solo le faltaba la enorme nariz y una verruga para ser perfecta.
Al llegar me quede paralizado al ver a Carrie, tan tranquila y sonriente, era un cobarde por hacer lo que tenía que hacer, pero prefería mil veces que me cortaran las alas y tener su desprecio a que ella sufriera un castigo aun peor.
Cuando me vio en la puerta se acerco a mí y me recibió con un beso, uno que me costó mucho trabajo no responder, y por supuesto ella se dio cuenta.
-          ¿Qué pasa Mark? –me pregunto.
Yo me puse tieso como una roca y enseguida aleje mi mirada de la suya, era por su bien y tenía que hacerlo, valor, era lo que necesitaba.
-          ¿Paso algo malo? –pregunto Cathy de lejos.
Mi hermana me conocía tan bien que aun estando a distancia podía ver mis reacciones e interpretarlas, sin duda la persona más perspicaz que conocía.
-          Carrie… tenemos que hablar.    

martes, 8 de noviembre de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixo: Problemas por Carrie

Hola, paso de rapidin para publicarles este capitulo que en lo personal me costo mucho trabajo escribir.
Había tomado una refrescante ducha al volver a casa y valla que la necesitaba.
No paraba de pensar en el día que había tenido, un día bastante agotador, aunque en cierta parte agradecía haberlo tenido, Mark en verdad era genial y no podía quitarme la expresión de su rostro de fastidio, incluso al recordarlo se me escapaba una sonrisa.
Mi celular comenzó a sonar en algún lado de mi habitación, ya había olvidado en donde había caído pues solo había arrojado mis cosas si ver en donde.
Termino de sonar y continúe buscándolo y comenzó a sonar de nuevo, era extraño, ¿Quién estaría llamando con tanta insistencia?
Cuando al fin pude encontrarlo revise la lista de llamadas perdidas y aparecía diez veces el numero de Cathy así que seleccione el numero y marque, no tardo en contestar pues solo había dado tono una vez y ya escuchaba su voz al otro lado de la bocina.
- Carrie Mark esta herido –dijo antes de que dijera hola.
La voz de Cathy se escuchaba destrozada estaba segura de que no podía contener el llanto.
- ¿Qué paso? ¿Cómo paso? –pregunte desesperada.
- No lo sé, estaba pintando y yo me fui a acostar pero olvide mi teléfono en el cobertizo y estaba en el piso.
- ¿en donde estas?
- En el hospital Mercy –me respondió.
- Voy para allá –le dije y colgué.
Me vestí con rapidez y tome las llaves del el auto de mi madre y maneje con la prudencia que me fue posible aun tratando de aterrizar la idea, ¿Quién lo había hecho? Y ¿Por qué a él?
Me quede parada en la puerta del hospital, paralizada por completo, en aquel hospital había perdido a papá, me traía malos recuerdos y más que nada un mal presentimiento.
Me quede paralizada al ver a sus padres con el rostro descompuesto por la preocupación y pronto fui cayendo en cuenta de la realidad, Mark había sido herido y las cosas resultaban ser mas grabes de lo que me pude haber imaginado, no quería admitirlo pero las evidencias apuntaban a otra cosa.
La noche fue avanzando con lentitud y las noticias sobre la condición de Mark no eran favorables, el padre de Cathy tuvo que irse al trabajo pues tenía una reunión importante, y Cathy y yo nos quedamos con su madre.
- Gracias por estar aquí –me dijo Linda poco después de que Cathy fuera por un café –me alegra que mis niños encontraran amistades tan valiosas.
- No es nada –le respondí intentando sonreír.
Ella sujetó mi mano también tratando de sonreír y en ese momento el doctor se acerco a hablar con ella.
- Ha despertado –le dijo con tono cansado –pregunta por Carrie.
- ¿Por qué iba a preguntar por mí? –me extrañe.
Su madre me observo por un momento y después asintió.
- Ve con él –me dijo –debe ser importante.
Entre a su habitación, no me esperaba encontrarlo así, con intravenosas y trasplantes de sangre, estaba completamente pálido y bañado en sudor.
- ¿Cómo te sientes Mark? –le pregunte.
- Tengan cuidado –me susurro –ellas están cerca.
- ¿Quiénes ellas? –le pregunte.
Me percate de que trataba de mantener los ojos abiertos pero se le cerraron de golpe y comenzó a sonar la maquina que marcaba los latidos de su corazón de una manera acelerada.
Salí en busca de ayuda y llegaron varios doctores sacándome de la habitación.
Me senté en el piso recargándome en la pared de enfrente con la cabeza entre las rodillas rogando al cielo por que las cosas salieran bien.
El vacio en mi estomago seguía presente, recordándome que lo que estaba pasando era real por lo que no había forma de escaparme un momento.
Corrine llego después de clases junto con Morgan y la señora Clarens quien no dejo ni un momento sola a la señora Linda. Pero a pesar de esta acompañada por las personas más cercanas a mí me seguía sintiendo sola, desamparada, sin Mark a nuestro lado nada me parecía lo mismo.
Tenía que volver a casa, había recibido varias llamadas de mi madre exigiéndome que volviera cuanto antes, pero no quería irme, tenía miedo de que su me iba sucedería algo.
- Será mejor que vayas a casa –me dijo Corrine –te prometo que te llamare si pasa algo.
Tarde un poco de tiempo en aceptar pero no quería tener más problemas con mi madre, no más de los que ya me esperaban.
No me había dado cuenta pero ya era de noche, las luces de la sala estaban encendidas y me arme de valor para entrar, tenía que afrontar las acciones de mis actos.
- Bonita hora de llegar –dijo mi madre en cuanto abrí la puerta.
- Lo siento mamá –le dije.
- ¿eso lo perdona todo? –me pregunto con seriedad –te vas en la noche sin decir nada, te llevas mi auto y llegas a estas horas y ¿crees que todo se soluciona con un “lo siento”?
- ¿Qué quieres que te diga?
- No quiero que digas nada, quiero que vengas a casa a la hora de la cena, quiero que convivas con tu familia, rara vez te veo en casa, todo el tiempo estas con Morgan y las chicas, me ocultas cosas ¿En donde es que estas Carrie?
- Aquí mamá, aquí –le respondí –pero un amigo esta en el hospital y…
- Y que –me interrumpió –ese no es tu problema niña –me regaño.
- Lo es mamá, tú no tienes ni idea.
- ¿Idea de que, Carrie? Al menos cuando te juntabas con Jamei y Robie venias a casa a cenar, ¿Qué es lo que quieres? ¿irte?
- Claro que no mamá, es complicado, no lo entenderías.
- ¿Eso crees? –me pregunto –como podría entenderlo si no me lo cuentas.
- Si te lo cuento no me creerías.
Ella se quedo callada esperando que le dijera y aunque sabía que me traería problemas el revelárselo lo hice.
- Mamá, soy una bruja –le dije.
Me di cuenta en cuanto se enfado.
- ¡¿Crees que soy tonta Carrie?! –me grito – ¡¿Por qué no te buscas una mejor mentira?!
- Ya te había dicho que no me creerías –la entrante.
- ¡Si tanto quieres largarte hazlo! ¡Lárgate Carrie, pero no me vengas con estupideces!
- ¡Si de eso iba todo me lo hubieras dicho antes! –le grite – ¡me largo!
Arroje las llaves al piso y gire el picaporte.
- ¡te advierto una cosa Carrie! ¡Si pones un pie fuera de esta casa no vuelvas!
- No tengo intensión de hacerlo no te apures por eso –le solté entre dientes y salí de casa.
Camine sin rumbo por un buen rato sin saber a done ir, las lagrimas pedían a gritos salir así que me senté en la banqueta y rompí a llorar.
¿Por qué todo me salía mal? Siempre tenía que arruinar las cosas, si le hubiera aceptado la invitación a Mark lo más seguro es que no le hubiera pasado nada, si hubiera esto el día de la muerte de papá tal vez se hubiera aferrado a la vida y si no hubiera pasado demasiado tiempo en casa de Morgan aun tendría un hogar al cual regresar.
Levante la vista y frente a mi estaba Morgan con un pañuelo tendido hacia mí.
- Supuse que necesitarías ayuda –me sonrió.
Oculte mi rostro y me seque las lágrimas.
- No tiene nada de malo llorar –me dijo –somos humanos, sentimos.
Se anuncillo frente a mí y me abrazo.
- No estás sola Carrie, nos tienes a nosotros –me susurro.
Volví a llorar con mi rostro pegado a su pecho.
- Volvamos al hospital –dijo después de un rato –después arreglamos lo de tu madre.
Asentí y caminamos al hospital.
En la sala de espera solo estaban Corrine y Clarens con los rostros más relajados.
- ¿Qué paso? –pregunto Morgan.
- Esta mejor, lo llevaron a piso –dijo Corrine.
En ese momento sentí que pude respirar de nuevo.
- Menos mal –suspire.
- Dicen que ha preguntado por ti –me dijo Corrine guiñándome el ojo –deberías ir a verlo.
Le sonreí y pregunte a una enfermera por él y me llevaron a su habitación.
Cathy y sus padres estaba ahí estaba ahí, sonriéndose y note que la mirada de Mark se ilumino en cuanto me vio.
- Los dejamos solos –dijo el padre de Cathy y Mark.
Sus padres salieron y cuando Cathy pasó a mi lado me dio un ligero codazo con una sonrisa picara.
- Mira quien vino –dijo Mark.
- ¿Cómo te sientes? –le pregunte.
- ¿Cómo te sientes tú?
- Bien –le respondo automáticamente.
- ¿Quién te hiso esto? –le pregunte.
Se encogió de hombros e hiso un gesto de dolor.
- Ha sido con una pluma de ángel negro –sonrió –son toxicas para los ángeles blancos.
- Los siento –le dije con la mirada gacha.
Me acerque a él mirándome los zapatos hasta llegar a lado de su camilla.
- Te tengo un regalo –le dije.
Me acerque a el lento y nuestros rostros quedaron a muy poca distancia, nuestros labios se rozaron hasta fundirse en uno.
Su mano se poso bajo mi oreja y nuestros labios se movieron con sincronía, como si estuvieran hechos el uno para el otro, fue así como le entre a Mark mi primer beso.

Pd. este capitulo lo he estado publicado desde ahce dos semanas pero entre a trabajar y estoy en la escula y no habia tendo tiempo pero aqui lo dejo, espro que lo hayan disfutado.

lunes, 24 de octubre de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixo: La Revelación, por Mark

Hola!

Llevo dias tratando de publicar este capitulo pero en fin la cosa esta asi, hemos tenido este blog digamos que un poco abandonado, la razon es que Andrea la chica que publica a Corrine esta teniendo serios problemas framiliares, la verdad no soy quien para estarlos diciendo, el punto de esto es que ya no publicara mas, no al menos por un tiempo, ya estuve charlando con MaGe sobre como la remplasariamos si llegaba a pasar lo que paso, pero bueno no llegamos a un acuerdo 100% seguro pues no he tenido tiempo de nada, pero al parecer entre ella y yo escribiremos a Corrine, por otro lado, yo me enferme y estuve internada como un mes, una historia complcada y aburrida relacionada con una paleta helada y una severa infeccion en la gargannta y me sentia de la retefregada! y me la pasaba durmiendo toooodo el dia, y ya que sali del hospital tuve que ponerme al corriente con mis materia y con tareas extracurriculares y tuve que hacer un trabajote con una entrevista a un politico de mi comunidad, me costo un buen conseguir la entrevista y redactar el trabajo sin mesnionar que yo estoy estudiando literatura no leyes y no entiendo que tiene que ver la politica con escribir poesia, cuentos y novelas.... ya me sali del tema, en fin, les decia que he querido publicar este capi desde el martes pero devido a la escuela no he podido pero sin mas royo introductorio que se llevo la mitad de mis ideas y mi cerebro seco las dejo leyendo.
El tiempo se me pasaba lento, estaba preocupado por mi hermana y las chicas, confiaba en las decisiones de Clarens pero no podía exigir que se conocieran a la perfección en tan poco tiempo, y sabía que ella lo sabía, Clarens siempre decía que todo llevaba un orden y un momento, entonces por qué presionar, tan solo eran unas chicas.
Observe a Morgan quien también se veía tenso con la situación, y eso no me agradaba, no porque me preocupara que era no solo yo estaba preocupado, más bien porque la noche anterior me había confesado que se había enamorado de mi hermana y eso me ponía furioso, Morgan le llevaba como unos cincuenta años, como se podía fijar en una chica tan pequeña como mi hermanita, ¿Qué le pasaba a ese sujeto?
- ¡Por favor Mark! ¿Sigues enfadado? –me pregunto Morgan con incredulidad.
- ¿Y qué esperabas? –le pregunte – Qué te dijera, “¡claro cuñadito, puedes salir con mi hermana a la cual le llevas décadas!”
- Solo son un par –se encogió de hombros.
- ¡Es medio siglo!
- Años más años menos, lo que importa es la apariencia, además no creas que no me he dado cuenta de cómo miras a Carrie.
- Solo son dos años de diferencia no medio siglo –le recordé.
Rodo los ojos y se tiro en su sofá.
Clarens no perdía de vista a la ventana, era injusto que solo ella pudiera saber lo que estaban paso en ese lugar, pero verla tan tranquila me hacía pensar que las cosas iban bien, aunque ella siempre era muy tranquila, además ya era una mujer mayor.
- Clarens, ¿en verdad es necesario? –le pregunto Morgan.
- Tengo que dejar todo en orden antes de partir chicos, los tres sabemos que me queda poco tiempo.
- ¿Y qué hay de conseguir un suplente? Como hicieron con Mark.
Volvió a mirar por la ventana sin ver nada, como que pensando la mejor forma de responder.
- En estos tiempos ya no se en quien confiar –dijo al fin –y las chicas tienen que mantenerse unidas, para mantener el equilibrio es necesario.
Recordé la historia que me habían contado, como fue que murió la penúltima encarnación de Calixto, Morgan y Clarens lo habían presenciado, era más que evidente que no querían ver como pasaba de nuevo.
Clarens por fin se acerco al jardín y justo entonces las chicas salieron del portal.
Estaban llenas de tierra y con el cabello todo enmarañado, cuando las vi no pude evitar que se me escapara una sonrisa, si estaba de vuelta significaba que habían pasado la prueba y que las cosas les resultarían mejor desde entonces.
Nos acercamos a ellas todos con una evidente alegría.
- Lo resolvieron sin hablar –les dije con alegría.
Clarens no pudo evitar restarle importancia a su merito, pero la verdad es que yo estaba muy orgulloso de las tres, sin importar que dijeran los demás.
A pesar de eso Corrine le agradeció, pero que se podía hacer, era parte de ella.
- Basta de eso, vamos a comer –dije –Morgan invita –añadí.
Hicimos un par de comentarios y Morgan salió con sus comentarios fuera de lugar, aunque trate de mantener la compostura me costaba trabajo, era mi hermanita a quien se le insinuaba.
Mi hermana cayó en su juego, o tal vez es que si había pillado el asunto desde el principio lo cual me molesto mas.
Corrine comenzó con un juego arrojándole agua a Carrie y ella comenzó a corretearla por el jardín.
A pesar de todos los problemas, podía decir que ahora ya éramos una familia, de pronto en aquel juego también entraron Morgan y mi hermana, no me esperaba ser parte del juego y termine igual de sucio que las chicas al igual que Morgan.
- Están hablando de guerra chicas –las ámense con una sonrisa.
Nos encontrábamos ahí, los cinco jugando como si todas las cosas estuvieran perfectas, incluso Clarens reía junto con nosotros.
Morgan ordeno una pizza cuando el sol comenzaba a meterse, Clarens se había ido a recostar, excusándose diciendo que había sido un día muy agotador.
Las chicas estaban tumbadas en el sofá, Corrine estaba sentada con un pie sobre la mesa de centro, Carrie estaba recargada en su hombro con las piernas encima de las piernas de mi hermana y ella tenía ambos pies reposando sobre la mesa de centro.
Comenzaba a hacerse tarde y Corrine fue la primera en irse a casa y Carrie estaba a punto de salir cuando la alcance.
- ¿Planeas hacer algo mañana? –le pregunte.
- Nop, ya sabes ver televisión, jugar con Xbox –me dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Qué te parece si cambio tus planes? –me aventure a preguntar –podríamos ir al cine y almorzar algo.
- Claro –me respondió con una sonrisa –no olvides decirle a Corrine y a Cathy.
Exhale frustrado cuando ella cerró la puerta y camine a la sala en donde Cathy y Morgan hicieron como si estuvieran bateando una pelota de base ball, la típica seña cuando alguien te rechaza.
- Lo hace a propósito –me queje y Morgan se carcajeo.
- Y no te ha tocado lo peor de ella –me dijo.
Lo mire con los ojos entrecerrados y mire a mi hermana.
- Tenemos que irnos Cathy –le anuncie.
Ella asintió y salió junto conmigo.
Camino despacio hacia la moto con la mirada perdida, absorta en sus pensamientos.
El camino fue más corto de lo que esperaba y las luces de la sala estaban encendidas, lo más probable era que nuestros padres nos esperaban.
- ¿Qué les ha pasado? –pregunto nuestra madre al ver nuestro aspecto.
- Una pequeña guerra de lodo –se encogió de hombros Cathy.
Mi madre nos beso en la mejilla a ambos y nos dio las buenas noches.
- Tengo que tomar un baño –me dijo mi hermana y subió a su habitación.
Yo me dirigí al cobertizo en donde se encontraban mis cosas para pintar, estaba inspirado aquella noche, estaba feliz, pues me había enterado de cosas, como que Carrie no tenia novio aunque me frustraba que me rechazara.
Comencé a delinear en el lienzo aquellos ojos que me habían atrapado, los había memorizado, el color, la textura, la forma.
Llamaron a la puerta sacándome de mis pensamientos.
- Adelante –dije mientras me quitaba la pintura de los dedos con aquel trapo con solvente.
- Bonita pintura –dijo Cathy al entrar.
- ¿Qué tal estas hoy brujita? –le pregunte con una sonrisa.
- Me siento increíble hermano, jamás pensé que fuéramos capaces de hacer lo que hicimos hoy.
- Son capaces de mas –le recordé –pero están aprendiendo las cosas poco a poco.
- Supongo que sí.
Se quedo mirando mis pinturas sin terminar y sonrió.
- ¿sabes? –me pregunto –siempre me imaginaba historias sobre tus pinturas, me imaginaba que había personas que tenían que luchar contra dragones y brujas para poder llegara a tener ese paisaje.
Le sonreí de inmediato, siempre tenía esos recuerdos de Cathy inventando historias completamente fantasiosas, sobre una valiente guerrera que se había convertido en la princesa de un mundo mágico, para mí eso era mi hermana, la princesa de un mundo mágico, pero aun tenía que luchar para obtener su hermoso territorio.
- Agradezco que a papá lo hayan traspasado a esta ciudad –le confesé –me gusta verte feliz, como estas aquí.
Ella se fue a dormir.
Me quede en el cobertizo terminado mi pitara y al salir me encontré a una chica rubia, que por alguna razón se me hacia familiar.
- ¿Qué haces aquí? –le pregunte –es propiedad privada.
- Solo vengo a dejar un mensaje –dijo la chica –dile a Calixto que no lo tendrá fácil.
Acompañando sus palabras sentí un dolor punzante en el vientre y al bajar la mirada pude ver un cuchillo con una pluma negra encajada en mi abdomen, sentí aquel fluido tibio correr por mis manos y perdí la conciencia.
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