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viernes, 29 de julio de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixto: Inaceptable

Hola!, se que no publoque el fin de semana pasado pero en ralidad no ha sido mi culpa, bueno en ralidad si algo, ayude a una Anny a mudarse y ella no habia publicado por la misma razon y despues no pude publicar por que mi mama solo me deja estarme aqui las horas los viernes y asi, bueno, ademas de mis disculpas les dejo el capitulo que me toca, recuerden dejra sus comentarios que tanto nos gustan
Andrea










La cabeza había comenzado a dolerme, esa Catherine estaba calendo en gracia en mi lista de personas agradables, y Carrie, que decir de ella, una persona completamente indeseable en mi lista.

Camine por el pasillo a mi clase, este en definitiva no sería uno de mis mejores días pero ¿Qué podía hacer? No podía salirme de la escuela, pues apenas iban comenzando las clases, además jamás había hecho novillos, era una actitud completamente reprobable para mí.

Para colmo de males me tocaba matemáticas, y en realidad no tenía ganas de pensar en eso momento.

Sentía punzaditas de dolor en mi muñeca y maldije por lo bajo a Catherine, ¿Cómo se había atrevido a lastimarme? Después de salir de matemáticas tenía laboratorio de ciencias y al entrar al salón puse cara de pocos amigos al ver a Carrie y Catherine en la misma mesa, con sus estúpidos amigos, Jamei, Robie y Morgan.

Me senté con mi equipo y comenzamos a trabajar, se suponía que íbamos a trabajar con microscopios, y la luz hacia que la cabeza me doliera aun más.

- ¿Estás bien Corrine?- pregunto Mitzi casi al finalizar la clase.

Le sonreí y asentí y me fui a lavar los recipientes que habíamos utilizado.

Al abrir la llave me quede pasmando, el agua no caía más bien comenzaba a subir, como si fuese atraída al techo por un imán.

Cerré la llave de inmediato y mire para ver si alguien más lo había notado, pero todos seguían en sus trabajos, respire profundo y el agua ahora si cayo de forma habitual, pero lo extraño paso cuando quise mojar mis manos, el agua las evadía, rehuían como los polos similares de un imán.

Volví a cerrar la llave del agua y llame a Mitzi.

- ¿Puedes lavar esto por mi?- le pedí cuando se detuvo a mi lado.

Salí de la clase lo más rápido que pude en cuanto termino, el día en verdad iba empeorando, si ayer me había quejado de cómo había terminado hoy en definitiva sabía que iba ser el peor día de mi vida.

Regrese a casa, con la esperanza de que las cosas me salieran mejor, claro, en la seguridad de mi hogar no tenía que pasarme nada extraño.

Pero la sorpresa que me leve cuando llegue a casa, la señora del día anterior estaba con mi madre, y a mi madre se le veía una cara de angustia como la que jamás le vi, también papá estaba ahí, lo cual era extraño pues a esta hora siempre estaba en la oficina trabajando, pero me extraño que en vez de tener esa sonrisa que nos gustaba a todos estaba serio.

- Corrine, princesa qué bueno que llegas- me saludo mi padre.

- ¿Pasa algo?- pregunte de inmediato- ¿Mi hermano está bien?

Mi padre se puso en pie y camino hacia donde yo estaba.

- Sí, todos estamos bien- se apresuro a decir mi madre.

Mi padre puso sus manos en mis hombros y me miro a los ojos.

- Princesita, antes que cualquier cosa quiero que sepas que te amamos, siempre ha sido así.

Dando pie a esas palabras sabía que había algo malo que tenían que decirme.

Mi madre y mi padre de pronto se miraron con complicidad, mi madre al igual que mi padre se acercaron a mí, mi madre me dio un abrazo prolongado y mi padre me beso la coronilla.

- Corrine, hija- comenzó mi madre- siempre supe que este momento llegaría, esperaba que fuera cuando tu ya fueras mayor pero…

- Pero ¿Qué?- le pregunte después de unos minutos de silencio.

Mi madre comenzó a sollozar y se cubrió la cara con las manos.

- Lo que tu madre quiere decirte es que- continuo mi padre-…Corrine, es que… la Señora Clarens…ella te dejo con nosotros hace 16 años, cuando aun eras muy bebé.

Las palabras tardaron un poco en adquirir sentido, mi cerebro trabajaba lento, y a cuando comprendí el significado quise jamás haberlo hecho.

- No soy su hija- murmure.

- No digas tonterías Corrine- intervino mi madre- Nosotros lo que más queríamos era tener un hijo pero jamás pudimos y entonces Clarens apareció un día en nuestra puerta, como un ángel que respondía a nuestras plegarias, Corrine, lo que te dijimos hoy no cambia nada lo que sentimos por ti.

Las lágrimas pedían a gritos salir de mis ojos pero trataba de contenerlas.

- ¿Por qué me lo dicen ahora?- quise saber.

- Porque ella tiene que decirte algo- dijo mi padre- y es algo que no vas a comprender hasta que abras tu mente, pero es cierto.

- Y que es eso tan importante que tiene que decirme.

La señora Clarens se paro frente a mí y me acaricio la mejilla.

- Corrine, no suelo dar rodeos a lo que digo, así que espero que te lo tomes con calma y no me lo tomes a mal, Corrine, eres una bruja.



jueves, 21 de julio de 2011

Veneficas, las tres caras de Calixto: Un dia de locos

Se que devi publicar ayer pero, no es que pongo excusas ni nada, me estoy mudando y no habia podido ni escribir el capitulo, lo se, tarde pero aqui esta el capitulo, una vez mas me disculpo en serio, en serio fue muy mal plan de mi parte.... ahh lo siento!!!
Un Día de Locos

Mire sorprendida a Cathy, mi cerebro no lograba asimilar que había pasado, en definitiva estaba sorprendida, solo exclame un par de palabras sin coherencia. Cathy y yo huimos con rapidez a nuestra clase pues la secretaria del director se acercaba al pasillo.
Llegamos un poco tarde a clases y el Profesor no dejo de llamarme la atención, insistiendo que era la manzana podrida del cesto y a Cathy solo le hiso un pequeño sermón diciendo al final “que no se repita”. Tomamos nuestros lugares, no pude concentrarme en toda la clase, seguía pensando en el asunto de Cathy. Estaba tratando de encontrarle una explicación razonable pero, además me serbia como distracción de la clase, las matemáticas me fastidiaban a sobremanera.
Al salir de clases camine a casa pues mi auto caprichoso no quiso encender en la mañana y como Morgan vivía cerca de mi casa me acompaño al igual que los chicos quienes solo querían ir a mi casa a jugar con la consola de videojuegos de mi hermano menor
- ¿Por qué estas tan pensativa?- me pregunto.
Lo mire sin comprender lo que me decía, sabía que ellos iban parloteando pero admito que no les prestaba atención.
- Despierta bella durmiente- me dijo Jamei.
Le di un ligero golpe en el brazo, Jamei era de los chicos sumamente delgados así que solía ser muy poco agresiva con el por temor a lastimarlo. Solía imaginar que si lo golpeaba con más fuerza el pobre saldría volando hasta china.
- ¿Carrie te sientes bien?- Morgan parecía preocupado.
Solo le sonreí y entre a mi casa sin despedirme, me sentía abochornada, y solo tenía ganas de tirarme en mi cama.
Fue como si la piel de mis manos de pronto estuviera en llamas, las sentía demasiado calientes las levante solo para poder verlas, pero sabía que no ganaba nada con ello mis manos seguían igual, solo era aquella sensación, respire profundo y por fin la sensación de calor paso al igual que el mal estar.
El timbre sonó poco después y baje a abrir, me sorprendió ver a Morgan con la misma cara de preocupación con la que lo había dejado.
- Creí que ya estarías en tu casa.
- Me quede preocupado- confeso- Carrie, dime qué pasa.
Sabía que no me lo pedía, prácticamente me lo ordeno.
Lo deje pasar y enseguida se sentó en la sala.
- Son cosas de chicas- me encojo de hombros.
- ¿desde cuándo tienes TÚ problemas de chicas?- se extraño.
- Morg, a no ser que todas las mañanas me equivoque de ropa interior, sigo siendo chica.
Me sonrió pero aun se veía preocupado.
- ¿Paso algo en el pasillo?- comenzó a interrogarme- ¿Discutiste con Cathy?
- No, claro que no.
- Entonces ¿Por qué estaban tan extrañan cuando entraron a clase?
- Porque tuve una discusión con Miss perfecta.
No planeaba decirle nada más, obviamente me diaria que todo me lo imagine, y tal vez tenía razón, tal vez asistir tanto a clases me estaba afectando, y eso que apenas era el segundo día del año.
- Carrie, ¿confías en mí?
- Claro- me sorprendió su pregunta, era la persona en quien más confiaba.
- Entonces ¿Por qué no me dices la verdad?
- No te miento- insistí.
En realidad estaba mintiendo en balde, sabía que él no me estaba creyendo, sobre todo porque era la persona que mas me conocía.
Me sostuvo la mirada por un momento y después se encogió de hombros al percatarse que no le diría nada más.
- Carrie, no me gusta presionar, pero me preocupas- admitió- eres como una hermana y detesto cuando me ocultas cosas.
- Morgan no te pongas a hablar de ocultar cosas ¿de acuerdo?- le dije enfadada- tu eres el menos indicado.
- ¿Qué te he ocultado yo Carrie?- me reto.
- ¿Qué es lo que le paso a tus padres?, jamás hablas de ellos, vives solo ¿no?
- Sabes que no me gusta hablar de ello- me evadió.
- ¿Por qué? Eras tú el que hablaba de ocultar cosas.
- Tengo mis motivos Carrie- se defendió.
Me di cuenta que mientras mas me enfadaba mas sentía que mis manos comenzaban a sentirse calientes pero en ese momento no me importo me levante del sillón.
- Eso dices siempre- le grite- y que me dices de tus huidas repentinas y tus pretextos baratos al regresar.
Morgan también se puso en pie y se acerco a mí.
- Carrie deberías calmarte- me sugirió.
- ¡¿Ahora tratas de decirme que hacer?!
- No, solo cálmate- insistió.
Puso su mano sobre mi hombro, yo sujete su muñeca y el soltó un grito aterrador.
Lo solté de inmediato y el cubrió su muñeca con su otra mano acercándola al pecho con un gesto de dolor.
- Morgan estas ¿bien?- me preocupe.
¿Qué le había hecho?
El sonrió tratando de ocultar su gesto de dolor.
- Estoy bien.
- Déjame ver- le pedí.
- En verdad, estoy bien Carrie- insistió.
- Morgan déjame ver.
El quito la mano de su muñeca y me ofreció su brazo.
La muñeca de mi mejor amigo tenia las marcas de mi mano, como quemaduras y se fueron desvaneciendo con lentitud.
Me quede con la boca abierta de lo sorprendida que estaba.
- ¿Qué fue eso? – pregunte en susurro.
Morgan sonrió y me beso la coronilla.
- Eres más especial de lo que piensas Carrie y pronto te darás cuenta.
- Yo te lastime – entristecí
- No Carrie, no fue a propósito – me consoló – solo tienes que ser más prudente con tu carácter.
Me mordí el labio sintiéndome culpable y a la vez intrigada por saber cómo es que lo había hecho.
- ¿Tú sabías que podía hacer esto? – le pregunte.
El asintió.
- Tú y tus hermas son capaces de eso y más.
- ¿Hermanas?- me extrañe.
- Ya lo entenderas.

martes, 19 de julio de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixto: Las cosas empiezan a ponerse extrañas


Cathy
Otro nuevo día, de vuelta a clases. La escuela me gustaba, no digo que no, pero sinceramente hubiese preferido quedarme en casa leyendo uno de esos libros de magia que tanto me gustaban. Mark acababa de dejarme en las puertas de Cole para irse a la Universidad, por un momento desee que fuera conmigo, nos llevábamos de maravilla y siempre tenía amigos muy guapos.
- Eh, Cathy - llegó corriendo Carrie a mi lado.
- Hola Carrie - saludé caminando hacia mi salón.
- Vi la moto de tu hermano, y a tu hermano en ella ¿Viene a dejarte a diario?
- Sí, y también a traerme, creo que no le gusta que ande sola por las calles.
- Qué sobreprotector ¿No te da flojera?
Me reí, era obvio que a Carrie no le gustaban para nada los chicos sobreprotectores y entendía por qué, ella era tan fuerte, tan independiente y tan lista que no necesitaba de nadie. O al menos eso aparentaba.
Yo, por otro lado, siempre necesité de mi hermano Mark para todo, él era mi apoyo, mi fortaleza, el empujoncito que necesitaba para hacer las cosas locas que por mí misma jamás me habría atrevido a hacer.
- Hey chicas - Morgan apareció de entre la multitud de estudiantes y nos saludó a ambas.
Nada más verlo no pude evitar sentirme extraña. No es que Morgan fuera un chico más allá de lo común, aunque sí más guapo que los demás, pero era otra la razón por la que me sentía tan... No sé.
- ¿Qué hay Morgan?
- Nada, sólo pasaba por aquí ¿Vamos a clase?
- Primero tengo que ir a mi locker ¿Me esperan? - preguntó Carrie pero yo no quería quedarme a solas con Morgan.
- Te acompaño - me ofrecí.
- Bueno entonces yo mejor las espero en salón.
Asentimos. Los pasillos se habían quedado vacíos, sólo Carrie y yo andábamos fuera.
- ¿Qué te pasa con Morgan? - interrogó Carrie sin que me lo esperara.
- Nada, ¿Qué ha de pasarme?
- Sólo preguntaba, como no quisiste quedarte con él me pareció que no te cae bien.
- Claro que me cae bien.
- ¿Entonces te gusta?
- ¿Qué? ¡No! - contesté demasiado rápido, está por demás decir que no me creyó.
- Te gusta Morgan - me dijo abriendo la boca sorprendida.
- ¡Calla Carrie, te van a escuchar! - le pedí. Demasiado tarde.
- Vaya con la nueva - se escuchó una voz a lo lejos - También le gusta Morgan - y doblando la esquina del pasillo apareció nada más y nada menos que Jessica, la amiga de Corrine a la que ayer Carrie había insultado - Pues sábete niña, que Morgan es mío.
- ¿No tienes otra cosa mejor que hacer Jessica? ¡Lárgate de aquí! - le contestó Carrie defendiéndome.
- Sólo le estaba avisando.
- ¿Avisando qué? Tienes años persiguiendo a Morgan y él no te ha hecho caso, ya haste a la idea ¡A Morgan no le gustas! Es más, a mi me ha dicho que le causas lástima...
- Carrie - pedí, tampoco quería que Jessica se pusiera a llorar del coraje y eso precisamente era lo que estaba a punto de hacer.
- Verte siguiéndolo como una vil arrastrada - pero Carrie no paró - Eres tan zorra Jessica...
- Basta Carrie - otra voz se escuchó. La de Corrine.
- Ah, pero si ya apareció la defensora de las arpías.
- Carrie por favor - le pedí. Corrine no me caía mal.
- Jessica vete de aquí - le pidió Corrine a su amiga y sin más la chica se fue antes de soltar a llorar - Y tú Carrie, estáte quieta.
- Manten lejos a tus arpías entonces.
Se notaba la chispa en los ojos de ambas, estaban a punto de atacarse.
- No te atrevas a hablarle así a mis amigas.
- Tus amiguitas me...
- Callate - le dijo Corrine alzandole la mano a Carrie y ella se la sostuvo con fuerza.
- Chicas por favor - me acerqué a ellas tomándoles las manos a ambas.
Algo extraño pasó de inmediato, fue como una descarga, una muy fuerte, que no nada más sentí yo.
Todas nos despegamos al mismo tiempo.
- Eso si fue... wow - exlamó Carrie.
- Estás loca, espero que no me queden marcas en las muñecas - se las veía, estaban rojas igual que mis manos.
Yo no dije nada, pero las manos se me habían quedado como dormidas.
A partir de esa hora las cosas empezaron a ponerse realmente extrañas aunque no sé decir cómo ni por qué realmente...

viernes, 15 de julio de 2011

Veneficas, Las Tres caras de Calixto: Mas que Coincidencias

Corrine
- Buenas tardes – llegué saludando a mis padres después de estacionar el auto.

- ¿Cómo te fue hoy querida? – mi madre siempre tan atenta

- Muy bien, gracias ¿Y mi padre?

- En su despacho, arreglando unos papeles de una nueva compradora – me sonrió mientras seguía con su bordado

Subí a mi habitación, no interrumpiría a mi padre. A él le gustaba estar sólo mientras trabajaba y yo respetaba su espacio. Estar en mi cuarto, bien arreglado, limpio y oliendo a limpio me reconfortaba, me sentí en mi ambiente. Saqué mis libretas y empecé con mi tarea de inmediato, entre más pronto las acabara más tiempo tendría para estudiar.

Recibí la llamada de Mitzi, trataba de convencerme de ir a una rara exposición en la plaza, yo la verdad es que prefería quedarme a estudiar pero insistió tanto que no pude rehusarme. Mis padres me dieron permiso de ir, no había objeción alguna si ya había terminado mis tareas así que Mitzi pasó por mí en menos de 15 minutos, yo ya la esperaba en la puerta, adoraba la puntualidad.

- Tengo que regresar antes de las seis – le anuncié

- Pero son las cuatro ¿Sólo dos horas?

- Sí, orden de mis padres – lo cierto era que no había orden de mis padres, sólo que no me gustaban ese tipo de exposiciones en la plaza, era de vagos, bastante absurdas y aunque no sabía de qué especialmente se trataba esta ya que a Mitzi sólo le interesaba salir no importara a dónde y pues yo en este caso fui su conejilla de indias.

Subí al auto, Jessica ya estaba en la parte de atrás, la saludé con una sonrisa, iba más arreglada que de costumbre pero no dije nada, ahora que lo veía, Mitzi también iba más arreglada de lo normal

- ¿Vamos a otro lugar aparte de la plaza?

- No ¿Por qué?

- Bueno… es que están…

- ¿Preciosas? ¿Alucinantes? ¿Perfectas? – No es lo que iba a decir pero… Jessica era bastante vanidosa

- Sí, eso – no la iba a contradecir, solía ponerse rabiosa si lo hacía.

- Yo voy a ver a mi novio, Jessica parece creer que cierta personita irá así que…

No necesité más

- Me rehúso a ir, no voy a hacerla de chaperona – pero no me hicieron caso

- Tranquila Corrine, no va a pasar nada

Y así seguimos hasta la plaza donde todo mundo andaba de aquí para allá.

- Quiero irme

- No Corrine, espera por lo menos a la hora que marcaron tus papas

A estas alturas creo que debí decir que me querían en 15 minutos de vuelta. Lástima. No puedo decir que disfrutara de estas feas exposiciones y mucho menos cuando me di cuenta de que se trataba de fantasías tontas como ogros, unicornios, duendes y cosas así, suspiré frustrada, iban a ser unas largas dos horas, lo supe cuando vi al novio de Mitzi, Jordan, acercarse con esa sonrisa tonta que tan típicamente traía siempre en el rostro.

- ¡Mira Corrine, ahí está! – Jessica estaba más que emocionada cuando vio, a lo lejos, a Morgan.

Pero su semblante dejó de verse tan contento cuando vio cómo él se dirigía a Carrie y sus amigos. Vi que Catherine ya era una incauta más de ella, me lamenté por eso.

Jessica se acerco al grupito de Carrie y mi radar se encendió por completo, obviamente no iba a permitir que Carrie se metiera con mis amigas así como si nada y como siempre su mala educación salió a relucir poniendo mala cara.

- Hola Morgan- saludo al chico de manera exagerada.

Era evidente que quería llamar su atención, yo siempre solía decirle que se merecía algo mejor pero ella insistía.

- Jessica si vienes a la repartición de cerebros llegas tarde, pero no te preocupes te podemos conseguir uno- dijo Carrie tirando la primera pedrada- aunque sea usado, espero que no te moleste.

A Morgan y al sequito sin cerebro de Carrie eso les pareció muy gracioso, pero en definitiva con ese comentario se había pasado.

Jessica se puso completamente colorada de coraje y note en sus ojos que estaba a punto de derramar lagrimas, lo cual me hiso enfadar.

- No vale la pena que derrames lagrimas por ese idiota- me apresure a decir.

Carrie se acerco a nosotras con la intención de seguir molestando y yo también decidí que le daría la cara, solo para averiguar qué era lo que quería.

- Hola, querida- dijo fingiendo un tono altivo- Quería saber si tomas el té con nosotros, espero no arruinar tus planes.

Me di la vuelta dejándola hablando sola y camine con mis amigas.

Ellas se habían entretenido bobeando con esas cosas y yo solo me dedique a acompañarlas, pero pronto me excuse para librarme del asunto.

Cuando iba de salida de la exposición una vieja gitana se me atravesó y cogió mi mano sin pedirme permiso y la observo por un momento, ese acto me puso de nervios y le arrebate mi mano y me aleje a pasos rápidos de aquella mujer desorientada.

Mi familia estaba en la mesa del comedor cenando, mi hermana no dejaba de mover la boca intentando apantallarnos a todos con el día que había tenido, según para ella maravilloso, la verdad es que a nadie le interesaban sus triviales historias.

Aun tenia dolor de cabeza por todos los corajes que me había hecho pasar Carrie durante el día, es que no era suficiente verla en la escuela como para todavía encontrarla en la plaza, aunque admito que eso de verla en la plaza y sobretodo en la pista de patinaje había sido mi culpa, en primer lugar no debí ir a ese lugar. Me retire a mi habitación y me prepare para dormir, me lave los dientes y la cara, trece mi cabello, me puse el pijama y me recosté, cogí el libro que deje la noche anterior en mi buro y leí la frase en donde me había quedado la noche anterior.

El sueño de un celta era el libro que había elegido para ese mes, nada como un relato realista para finalizar el día.

Después de más o menos una hora puse el separador de hojas, y lo coloque a un lado de la lámpara, la apague y me acomode para dormir.

El despertador sonó al día siguiente y no quería levántame de la cama, era uno de esos días en los que sentía que si salía de casa el mundo se acabaría en ese instante. Lo dude antes de ponerme en pie, el año apenas comenzaba y si faltaba un día entonces se me haría fácil faltar otro y así hasta convertirme en una haraposa pulguienta como Carrie.

Al bajar las escaleras había una señora de avanzada edad que hablaba con mis padres en la sala.

- Corrine, cielo, ¿puedes venir un segundo?- me pidió mi madre.

- Claro mamá.

Me acerque a la sala sin muchas ganas, no tenía ganas de escuchar las aburridas historias de mi madre y menos la de sus amistades en plena senectud.

- Te presento a la señora Clarens- dijo mi padre.

- Mucho gusto señora Clarens- dije con tono amable.

Ella me sonrió y sus ojos se llenaron de lágrimas.

- Eres idéntica a ella- dijo tocando mis mejillas.

Trate de quitarme sus manos de encima pero sería muy descortés.

- Disculpe- carraspee quietándome sus manos con cuidado, pero procure seguir sujetando sus manos para que mi movimiento no se viera grosero- ¿a quién es que me parezco?

- Pues en realidad lo he olvidado, ¿tienes que ir a la escuela hoy?- cambio de tema.

Salí un poco confundida de casa, primero la gitana loca y después esto, no me agradaba nada.

martes, 12 de julio de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixto: "La Convencion" Carrie

¡Hola!

Antes de que comiense a hacerme participe en el blog me presento. Yo soy Anny y adminitro el Blog Noches en el Limbo, yo narro la perspectiva de Carrie, nos estaremos viendo todos los miercoles, Recuerden comentar o dar manita arriba....( a no verdad? jeje ups) en fin las dejo leyendo.
Besos
Anny
P.D. Este capitulo fue escrito con la colavoracion de MaGe

Carrie

Había sido un día largo, divertido con esta chica nueva Cathy, lo que de repente sentí al verla fue muy… raro, como si la conociera de otro lugar pero… ¿De dónde? Jamás había salido de mi ciudad y ella era nueva, según nos contó a Jamei, Robie, Morgan y a mí.
Corrine sin embargo ya estaba metiéndose en dónde no la llamaban y acaparando la atención como era su costumbre. No me molestaba que hiciera eso, era su vida pero… que dejara la mía en paz y se fuera a molestar a otros y no a la chica nueva que tan bien me caía. Parecía querer comerle el cerebro con sus modales refinados y su cortesía y Cathy tenía potencial, no era como Jessica, Mitzi y ella, no. Cathy era diferente, algo tímida tal vez pero tenía un potencial que logré reconocer en cuanto la vi. Yo salvaría a esta chica de las garras de Corrine.
Tome un almuerzo rápido y Jamei me llamo para ir a la nueva pista de patinaje pues se moría de ganas por estrenarla, no me quedo más remedio que decirle que si, además yo también me moría de ganas por rodar un poco por ahí y con suerte ver como Jamei dejaba un par de gotas de sangre por los rapones.
- No queremos llegar tarde Carrie, apúrate – Jamei estaba ansioso por poder llegar.
- Tardanza es mi segundo nombre Jamei, déjame en paz
- ¿No dijiste que tu madre llegaría hoy a comer a tu casa Carrie? – Robie iba un poco más adelante, de los tres era el que patinaba mejor, le encantaba andar sobre ruedas.
- ¿Y?
- Pensé que querías ir a comer con ella.
Su cometario me puso de malas, cual era la maña de arruinarme los días en los que me sentía feliz
- Parece que no me conoces Robie- dije en tono burlón
- Si Carrie quisiera ir a comer con su madre se acabaría el mundo – dijo Jamei conociéndome mejor
- Esta tan ocupada todo el tiempo… pues ahora que coma sola – dije adelantándome
La patineta me encantaba, era de las mejores cosas que hacía, eso y los diseños en aerosol que daban vida a las paredes de cualquier lugar al que Robie, Jamei y yo visitábamos.
Subí una banqueta, equilibré un poco y volví a bajar, uno de los movimientos comunes para quienes conocen la patineta y sus trucos. Robie se burló de mí.
- Aprende del maestro – en su rostro se dibujó una sonrisa poco antes de acelerar al tomar una pequeña rampa y saltar un arbusto, dar un giro en el aire y caer como si nada en la banqueta
- Presumido – le dije golpeándolo en su brazo con toda la fuerza posible
- Olvidaré que eres mujer Carrie – me amenazó juguetón
- ¡Miren quién está ahí! – nos interrumpió Jamei.
Era Cathy junto a la ventana, estaba muy atenta, parecía estar escribiendo o algo así, tal vez era la tarea… Muy mal hecho, ya le quitaríamos esa mala maña de hacer lo que los profesores te dicen.
Sin preguntar a mis compañeros crucé la calle directo hasta la puerta de la casa de Cathy, toqué con mi forma típica, cinco toques seguidos y dos al final, un saludo peculiar.
Un tipo alto, rubio y de ojos encantadoramente azules me abrió la puerta. Me mordí el labio con una sonrisita mirándolo de arriba abajo. Nada mal el tipo.
- ¿Está Cathy? – pregunté alejando mi vista de él para no ser tan obvia, tampoco era una lagartona, y miré hacia dentro de la casa
- ¿La chica del Renault? – su pregunta me sorprendió
- ¿Me conoces?
- Sí, la chica del pleito con la del beetle rosa
¿Así que esa era la parte que conocía de mí? No me daba vergüenza, si alguien me caía mal esa era Corrine y no era hipócrita para negarlo
- Bueno… espero que no te gusten los carritos cursis y te enojes conmigo cuando lo raye y le dé un toque más simpático
Ser rió, su risa era tan hermosa como su sonrisa y su voz ¡Dios este hombre era un bombón! Uno que sin duda habría que morder donde me diera permiso o dónde no me lo diera…
- Pero no te pregunté por eso… ¿Está Cathy?
- Sí, pasa… - me abrió la puerta a todo lo que daba.
Robie me miraba divertido mientras que Jamei me negaba con la cabeza, tenía ganas de llegar a esa pista igual que yo pero Cathy no podía hacer tarea, la salvaría primero. Les hice señas para que esperaran y entré a la sala de la casa. Era mona… bastante linda. Las pinturas que colgaban en la pared fue lo que más me gustó. No eran mi estilo pero la pintura siempre me gustó. El chico subió las escaleras para llamar a Cathy, supongo y bajó al poco rato mientras yo me paseaba por la sala observando las pinturas
- ¿Te gustan?
- No están mal – dije viendo la última – Pero no dice el nombre del autor… ¿Está detrás?
- Son mías – me sonrió
- No te creo
- Sí… me gusta la pintura, mi hobbie
- ¿No tienes novia? – me burlé ligeramente aunque la verdad es que me encantaba que su hobbie fuera ese
Se rió de nuevo pero no contestó mi pregunta
- Cathy está por bajar – justo en ese momento los pasos de la chica se escucharon
- Carrie que sorpresa ¿Cómo supiste dónde vivía, no recuerdo haberlo mencionado
- Jamei te vio cuando pasábamos del otro lado de la acera – dije señalando con la mano hacia afuera y metí mi mano nuevamente a los bolsillos traseros de mi pantalón, algo que hacía frecuentemente al jugar con mis pies mientras estaba parada ya que no me gustaba estar sin hacer nada por más de dos segundos
- Ok… - me sonrió y el chico carraspeo un poco – Ah, sí, Carrie él es mi hermano Mark, Mark ella es Carrie, una compañera de la escuela, va conmigo en dos de mis clases y fue muy amable en mi primer día
¿Así que el chico era su hermano?
- Mucho gusto – extendió la mano el chico y yo hice lo mismo. Una extraña descarga eléctrica me hizo soltarlo de inmediato, algo asustada – Lo siento – se disculpó de inmediato
- No hay cuidado. Cathy quería invitarte a ir a la plaza, hay una pista nueva y Robie, Jamei y yo vamos a estrenarla ¿Te gustaría ir? – Dije lo más rápido posible, Mark ya empezaba a intimidarme, algo que no debería ser normal en mi
- No sé patinar – se sonrojó
- No te preocupes, la verdad no estoy de humor para hacerlo así que me quedaré a acompañarte mientras ellos hacen malabares ¿Te gusta la idea? - Cathy miró a su hermano
- Yo le aviso a mamá, no te preocupes, sólo ten cuidado – Algo sobreprotector, rodee los ojos por eso
Salimos inmediatamente, me despedí apenas de lejos del chico, su mirada se clavaba en mí de una manera intrigada y eso no me agradaba en lo absoluto.
- ¡Miren quien nos acompañará chicos! – les dije sonriente
- ¡Cathy! Qué bien – saludaron ellos y Robie volvió a pasarle el brazo por el cuello para empezar a caminar después
- Ahora apresurémonos ¿Sí? – rogó Jamei.
Al llegar a la pisa los sueños de Jamei se vieron hechos añicos pues había una exposición pero el disgusto le duro poco pues la exposición era de esas cosas místicas y misteriosas.
- ¿Magia? – dije con asco
- Y vampiros y hombres lobo… ¡Miren eso! – Jamei parecía más interesado.
Y no solo Jamei, a Cathy también parecía gustarle, me basto saber que a ella le interesaban esas cosas, pero bueno, algún defecto había de tener, pero aun así me agradaba mucho.
- ¡Vámonos! – pidió Robie – Los invito a mi casa para que le enseñemos a Cathy lo que es un verdadero grupo de rock.
- ¿Tocan rock? – pregunto intrigada Cathy
- Si y debo decirte que Robie es excelente con el bajo
- ¡Vaya! Yo estoy aprendiendo algo de eso – confeso.
- No, no… quedémonos un rato – pidió Jamei
- Sí… parece interesante – dijo Cathy tratando de excusar su gusto por eso.
Jamei termino de convérseme, solía ser muy insistente, además de algunas intervenciones de Cathy pero se le veía muy emocionada que a fin de cuentas termine por ceder.

lunes, 11 de julio de 2011

Venéficas, Las Tres Caras de Calixto: Nosotras, Cathy

Hola chicas!!!

Soy MaGe y de hoy en adelante me verán aquí todos los Lunes publicando algo de la vida de Cathy, pues como ya les había contado, ese es mi personaje en ésta historia.

La imagen que yo diseñé y Anny me ayudó a crear es la siguiente

y de hoy en adelante será la que ponga cada que yo publique... sin más que decir...

Las dejo leyendo...




Cathy



Al llegar a la escuela vi como un auto viejo y destartalado se metía en el lugar donde una chica en un beetle estaba a punto de estacionarse.
Ambas chicas se veían con recelo.
La del beetle rosa era una chica castaña de cabello lacio y muy bien peinado, sus ojos eran verdes y su piel tenía un tono apiñonado por el sol.
La del carro rojo tenía el cabello también castaño pero recogido en un intento de coleta de caballo mientras que dos mechones de cabello, que en algún tiempo debió ser flequillo, caía sobre su frente partido por un lado y mantenía por detrás de las orejas.
Se bajo del auto, llevaba uno de esos pantalones estilo militar gastados, unos converse negros desatados y una playera negra sin mangas que dejaban ver sus delgados brazos, ella era muy pálida y caminaba de forma curiosa, como si fuera un chico.
- No le tomes importancia – escuché que dijo la chica junto a la dueña del beetle.
- Vaya – suspiro mi hermano – ellas traen pleito casado.
- Eso parece – lo apoyé.
Me baje de la moto y me dirigí al edificio después de despedirme con un beso de mi hermano. Lo primero que hice fue buscar la oficina de orientación pero jamás la encontré.
- Hola – salude temerosa a los tres primeros chicos que pasaron junto a mí. Uno de ellos era precisamente la chica ruda de hace rato.
La chica se detuvo y los otros dos con ella, me miraron.
- Hola – respondieron los tres a unisonó.
- ¿Podrían decirme en donde está la oficina de orientación? – pregunte enseñándoles el croquis que me habían dado.
- Está en el último piso del edificio G – respondió la chica – si quieres te acompañamos – se ofreció.
Le sonreí.
- Gracias, pero no quiero que pierdan clases por culpa mía – les dije.
Los tres se rieron y un chico de cabello rizado me paso el brazo por los hombros.
- No tengas cuidado – comentó – somos artistas, sólo tenemos como tres clases por día.
- ¿Artistas? – me confundí
- Sí – respondió la chica – no llevamos muchas materias, o bueno si, pero casi no entramos a clases.
Estos chicos se veían imponentes y brabucones, pero me agradaba su forma de ser.
- A todo esto ¿Cómo te llamas amiga? – pregunto la chica-
- soy Catherine – les respondí gustosa – ¿Y ustedes?
- Bueno ellos son Robie y Jamei – primero señalo al tipo que me abrazaba y después al otro chico de peinado emo – y yo soy Carrie.
- Mucho gusto – les sonreí amablemente.
Caminamos por el pasillo y ellos me fueron presentando a los chicos que conocían y la localización de todos los salones de clase. Eran muy divertidos y calmados, o por lo menos eso creí hasta nos encontramos con la otra chica, la del Beetle.
- ¡Vaya Carrie! – dijo en un tono meloso y con un asentó muy refinado – ¿Te encontraste un conejillo de indias nuevo?
- No seas tonta – dijo Carrie imitando su tono – Cathy ella es Corrine, la indicada para llevarte a la oficina de orientación – me dijo mientras sonreía amablemente y se despidió con la mano.
Los tres se perdieron entre los estudiantes y yo me quedé ahí sin saber qué más hacer.
- Te recomiendo que te alejes de ellos, son una mala influencia – dijo mirando la dirección por donde se habían ido
- Ellas son Jessica y Mitzi – señalo a dos chicas rubias – si tienes dudas puedes ir con ellas, ahora te llevaré a la ofician ¿De acuerdo?
Me llevo al edificio G y me entregaron mi horario de clases, y un nuevo croquis, como si de verdad sirvieran, en donde señalaba los edificios en donde tenía que estar y las horas a las que tenía que llegar para tomar mis clases.
Para ser el comienzo las cosas no estaban tan mal, Carrie y sus amigos me habían agradado y todos en general parecían muy amables conmigo, incluso los profesores.
En la tercera hora me tocaban artes plásticas en el edificio C así que me fui lo más rápido que pude por que ya se me estaba haciendo tarde.
En el salón, para mi buena suerte, estaban Carrie y sus amigos y al entrar me saludaron muy contentos.
Me acerque a ellos y me senté en el lugar que estaba vacío junto a la ventana, quedamos todos en una misma mesa y yo estaba justo al lado de Carrie.
- ¿Qué tal tu primer día? – preguntó un chico que estaba delante de nosotros.
Era alto con el cabello un poco largo, sus ojos eran pardos, sus pómulos eran definidos y su nariz recta, tenia labios carnosos con un toque rosado.
Ese chico era muy apuesto.
- Cathy, el es Morgan, un buen amigo – me presentó.
- Así que tú eres la chica que le cayó tan bien a Carrie, es como un milagro - comentó el chico.
- Ella también me agrada a mi – le comete en voz baja.
- Es una buena chica, muy simpática y divertida - añadió Morgan.
- Ya lo noté – le contesté amablemente.
- Sí, y digo lo mismo de Corrine, aunque Carrie no esté de acuerdo – aseguró mirando a Carrie y ella puso los ojos en blanco.
- Sí bueno, digamos que no es una de mis personas favoritas – dijo Carrie.
Después de eso nos tocaba el almuerzo y me volví a sentar con Morgan, Carrie, Robie y Jamei.
Eran simpáticos y me la pasaba riendo con ellos todo el tiempo, no se preocupaban por las cosas, simplemente las tomaban como venían, algo que me encantó.
El resto del día fue igual, las últimas dos clases las compartía con Corrine y con Carrie, por alguna razón que obviamente era complicada ellas dos se odiaban a matar, pero básicamente yo creo que era por la forma tan distinta de ser de ambas.
Llegue a mi casa y mi hermano encendió el televisor, me senté junto a él en el gran sillón donde siempre nos gustaba acomodarnos ya que no tenía otra cosa que hacer.
- ¿Cómo te fue? – me preguntó por hacer la plática mientras su programa empezaba.
- Muy bien, ¿Recuerdas a las dos chicas de hoy en la mañana?
- ¿Las del pleito casado?
- Esas – acepté y asintió – Pues hoy las conocí a ambas, una de ellas se llama Carrie y la otra Corrine, son muy simpáticas.
- Me alegra que hayas hecho amigas nuevas – me sonrió y antes de que pudiera preguntarle cómo le fue a él su programa dio inicio y mejor lo dejé disfrutarlo.
Carrie y Corrine de verdad eran muy simpáticas, ambas me habían caído más que bien y por alguna extraña razón hasta parecía conocerlas de hace años, les tenía confianza, más de la que le tuve a muchos de mis amigos en mi antigua ciudad y eso que a ellas apenas las conocía de hace unas horas.
Mi primer día fue increíble, tan increíble que incluso conocí a Morgan, no es que él fuera a fijarse en mí pero tal vez pudiéramos llegar a ser buenos amigos.

miércoles, 6 de julio de 2011

Cap.1: "Nosotras"

Hola, hola chicas!!! Me he tardado más de lo debido pero aquí está el siguiente capítulo, esperen el otro y antes que nada les explico un poco de la dinámica que se manejará en este blog.

Como saben somos tres en el equipo: Anny, Andy y yo, cada una tendrá su día a la semana para publicar su capítulo. Los capítulos, después de éste, serán narrados desde la perspectiva de cada una de las chicas protagónicas, en mi caso seré Catherine o Cathy y para que nos reconozcan cada quien tiene su propia imagen, ya conforme pasen los capítulos las verán... Sin más chicas y esperando que les guste la historia, que las conquiste y que no dejen de seguirnos...
Las dejo leyendo...

Nosotras

Por Carrie, Catherine y Corrine


Carrie

Abrí los ojos en la mañana a causa del odioso despertador ruidoso que me informaba que ya era hora de levantarse.
Con pereza estire la mano y empuje el despertador al piso, provocando que se rompiera, ya llevaba varias caídas, pero era mejor que estar puchando el botoncito.
Volví a cubrirme con las cobijas, me daba demasiada pereza levantarme tan temprano, era ilógico, cuál era el punto de estar en la escuela a la siete de la mañana, daba lo mismo que fuera a las siete o a las diez, de todas formas casi no entraba a mis clases, y lo único que hacía era pasar el día con mis dos amigos: Robie y Jamie.
Robie era un chico desalineado, delgado, con el cabello rizado y largo. Pasaba todo el tiempo tocando el bajo eléctrico, su sueño tanto como el mío y el de Jaime era formar una banda que marcara una generación de rock con una canción.
Jamie: un chico alto y también delgado tenía el cabello lacio y siempre se lo peinaba hacia el lado derecho cubriendo su frente, en ocasiones llegue a pensar que pertenecía al movimiento emo, pero él no era como esos chicos sensibles, demasiado extraño, con sus creencias del esoterismo, magia y vampiros, estaba mas que claro que esas cosas no existían, pero nadie le podía meter eso en la cabeza.
Me levante con pesar de la cama y me dirigí al baño, era tedioso tener solo un baño en la casa, sobre todo en las mañanas, pues siempre tenía que pelear con mi pesado hermanito menor.
¿Acaso no era ya bastante complicado tener dieciséis años?
Como siempre tuve que pelearme con él para que me dejara primero, después de todo el entraba a las ocho de la mañana y yo a la siente.
Salí rápido del baño y entre a mi habitación a vestirme, encontré unos pantalones verde olivo corte militar y una playera sin mangas negra así que me la puse.
Mire el reloj de mi celular y ya se estaba haciendo tarde.
Tome mi mochila y salí corriendo, revise rápido el refrigerador y tome un par de wuafles fríos, en la puerta había un post it que decía que tenía que pasar por mi hermano a la escuela porque mi madre tenía una cita con un paciente.
Mi madre era psicóloga y se la pasaba la mayor parte del tiempo en su consultorio, por lo que la mayor parte del tiempo no tenia reglas ni nada que me atara a una forma de anti individualidad.
No es que estuviera en contra de la mente colectiva pero por eso tenía mi propia forma de pensar y ver el mundo.
Salí corriendo y tome las llaves de mi destartalado y viejo Renault rojo, o al menos fue de ese color en sus años gloriosos. Ahora ese color solo se podía distinguir entre los pedazos de metal oxidado y lo grafitis hechos por mis amigos y yo.
Sabía lo que todos los demás pensaban de mí, pero ¿acaso ellos eran los que me daban de comer? La respuesta era no, así que. ¿Por qué tendría que importarme?



Corrine

Como todas las mañanas mi despertador sonó a las cinco cincuenta, solo lo deje sonar tres veces como siempre, me levanté del lado derecho de mi cama poniéndome las pantuflas afelpadas antes de tocar el piso frio de mi habitación.
Entre a mi ducha y me tarde menos de cinco minutos en bañarme.
Al salir ya tenía mi ropa lista preparada desde anoche, un blusa blanca y unos pantalones de gabardina azul cielo, era para verme sobria y refinada, me gustaba que pensaran de mi que era seria, y me tomaba muy enserio las decisiones que afectaban en mi vida.
Bajé a desayunar y la señora que le ayudaba a mi madre con la limpieza ya tenía servido mi desayuno, un huevo estrellado, un plato de frutas con cereal y un vaso de jugo, era lo que siempre le pedía, así llevaba un balance de mi alimentación y podía contar bien las calorías, no quería subir de peso pues de adulta no quería tener los problemas que mi padre tenía con el colesterol.
Tenía tiempo de sobra así que leí las noticia de la mañana, de nuevo lo mismo, el devalúo del dólar ante el euro, asesinatos, secuestros y novedades nulas.
Llame por teléfono a Mitzi, mi mejor amiga desde el jardín de niños, quería saber si pasaría por ella o ella pasaría por mí.
- ¿Hola?-respondió la bocina.
- Hola Mitz ¿esta mañana pasare por ti o tu vendrás? – pregunte de inmediato.
- Bueno, creo que sería mejor que tú pasaras por mí, mi hermana ocupara el auto.
- De acuerdo, estoy por ti en veinte minutos- le avise y colgué el móvil.
Termine mi desayuno y puse los platos en la lava bajilla.
Me despedí de mis padres y Salí al garaje, mi auto estaba estacionado junto a la van de mi madre, un precioso y bien cuidado beetle rosa, ya necesitaba una lavada, ya me encargaría de eso después, faltaban quince minutos para que pasara por Mitzi y no quería llegar tarde, así que lo encendí y salí en dirección hacia su casa.



Cathy

Mi madre me sacudió ligeramente tirando mi libro de “Mía para siempre” de mi cama, anoche me había quedado hasta tarde leyéndolo, era un libro interesantísimo, no solo por el romance, también porque hablaba de vampiros y cosas míticas que para mi gusto eran especiales, me fascinaba meterme en un mundo así, dejar volar mi imaginación y creer que todo eso era real, siempre me imaginaba a mí, viviendo una historia romántica con un vampiro u hombre lobo deseándome, tal y como sucedía en Crepúsculo, con Bella y Edward, que a pesar de ser diferentes se amaron y terminaron juntos por toda la eternidad. Sería más que maravilloso poder encontrar un amor así, vivir una aventura y tener amigos con los cuales compartir tus secretos y tus triunfos.
Tuve que forzarme a volver a la tierra, después de todo todas esas cosas eran cuentos, cuantas posibilidades habían de que una cosa como esas me pasara a mí.
Me lévate y como todos los días tome un baño, busque en mi armario algo bueno que ponerme, que me luciera lindo, y terminé por decidirme por una playera blanca estampada y unos pantalones vaqueros.
Aun era temprano, por lo que después de que desayune subí a mi habitación por mi mochila y mirando por la ventana me di ánimos para enfrentar mi primer día en una nueva escuela en esta nueva ciudad. Acabamos de mudarnos hace apenas una semana, fue tan pesado y ajetreado que ni siquiera tuve tiempo de conocer gente nueva, nadie con quien ir la escuela ni nada pero eso no sería obstáculo, pensaba encajar en este lugar así fuera lo último que hiciera, sería difícil, siempre lo es cuando eres “La nueva” pero me esforzaría. Dejaría de soñar con valerosos caballeros, brujas, magos, dragones y cuantos seres fuera de este mundo existían y pondría los pies en la tierra… al menos mientras estuviera en la escuela.
Tome mi mochila y me dispuse a bajar, suspire fuerte, jamás me había tocado ser “La nueva” pero transfirieron a mi papá a una nueva ciudad y nos vimos forzados a mudarnos aquí a San Francisco, ¿Qué otra opción me quedaba? Pero como siempre dicen, una nueva ciudad es el sitio ideal para empezar de nuevo, o algo por el estilo.
Mi hermano Mark ya me esperaba, el tenia dieciocho años, dos más que yo, era el mejor hermano y también mi mejor amigo, tenía el cabello rubio como mi padre y de piel muy clara como mi madre, ambos teníamos los ojos azules, aunque siempre creí que el azul lucia mejor con el rubio que con el castaño, a mi me quedaría mejor un verde, ya que como todos decían, yo era la que más me parecía a mi madre. Claro que yo creía que mi madre era mucho más hermosa que yo, la mujer perfecta y ama de casa prototipo, según decían los demás, para mí y para mi hermano era sólo mamá.
Me subí en la parte de atrás de la moto de mi hermano y nos dirigimos al bachillerato.
Estaba tan nerviosa, quería encontrar tan buenos amigos como los que tenía en mi viejo colegio, amigos con los que pudiera contar, fuere para lo que fuese.
Mi hermano sintió mis nervios y se detuvo poco antes de llegar a la escuela.
- Todo saldrá muy bien – me prometió con esa sonrisa tan característica en él y siguió su camino a la escuela.


Corrine

Encontré un perfecto lugar en frente de la escuela, y fue entonces cuando la tan odiosa de Carrie se metió en mi camino asiéndome frenar de golpe.



Carrie

Sentí una gran satisfacción al ver su rostro colorado por el enojo, no supe por que amaba tanto verla enfurecer, Corrine y yo éramos muy buenas amigas en la secundaria, pero entonces papá murió y ella no supo comprender por lo que pasaba, fue como se empezó a juntar con las Barbies de la escuela y lo pero era que también se había llevado mi amistad con Mitzi. Pero después de todo me daba lo mismo, pues perdí algo pero encontré dos amigos mejores que ella.



Corrine

No soportaba a esa marimacha, aun no podía creer que me llevara bien con ella hace un par de años, simplemente no lograba concebir la idea de cómo seguía viva después de todo el desorden que dominaba en su vida, era tan sucia y desordenada que en realidad parecía hombre.
Entones ella se bajo del auto y camino hacia el mío.
- Lo siento – dijo fingiendo un tono de voz meloso e infantil.
Aferre mis manos al volante lo más fuerte que pude y me di la vuelta para buscar otro lugar.
- No la soporto – gruñí.
- No le tomes importancia – dijo Mitzi.

viernes, 1 de julio de 2011

" Prólogo "

Hola!!!! Me gustaría presentarme antes de iniciar con ésta historia que entre Andy, Anny y yo hemos creado para ustedes.
Yo soy MaGe, administradora del Blog Mundos Opuestos así como de unos cuantos más pero ya que no vengo a hacerme promoción sino sólo a presentarme, quiero agradecer a todos los que leen ésta primera entrada de "Venéficas, Las Tres Caras de Calixto".
La histora trata de magia, aventura, romance y bueno... ya ustedes se irán dando cuenta. A mi, como a todas las que somos bloggeras, me encantan los comentarios así que espero que al menos una nos apoye en este nuevo proyecto.
Inciamos con el Prólogo, parte muy importante de la historia ya que muestra el Por qué de las Venéficas, sin más me despido con ésta frase que me gusta mucho y que verán muy seguido por aquí ya que es... algo así como mi sello, quiero creer:
Las dejo leyendo...

Venéficas
Las Tres caras de Calixto

En el ático una estrella comenzó a formarse en el piso, para cualquiera seria reconocido como un pentagrama, un pentagrama que contará una historia de amor, pasión, magia, acción y terror.
En épocas memoriales, donde la magia era tan natural como la respiración en nosotros los humanos, existían las Wicca y las Brujas, seres que desde tiempos ancestrales mantenían una Guerra interminable por preservar la magia y la humanidad unidas.
En un desesperado intento en el que todo se creía perdido en medio de una de esas terribles batallas contra las criaturas nocturnas la más poderosa Wicca jamás conocida se sacrificó para salvar a los humanos, su nombre: Calixto.
La leyenda cuenta que Calixto, en su agonía por su sacrificio, pronunció un último hechizo. Un hechizo que no la dejaría morir del todo, sino reencarnar en diferentes cuerpos que la mantuvieran en este mundo por el resto de la Eternidad.
Así fue como los años pasaron, y ella, en sus múltiples reencarnaciones, con el deber de proteger la magia murió una y otra vez defendiéndola, y cuando los humanos dejamos de creer, vivió protegiendo el secreto.
Más en la última reencarnación, las Brujas del Culto Maligno que quedaban la hallaron, aprisionaron y torturaron durante años haciendo que las fuerzas de Calixto, quien por alguna razón jamás pudo ser rescatada por las otras Wicca, se debilitaran al grado que sólo tuvo una oportunidad de salvar a su próxima reencarnación y fue dividirse en tres, cada una de sus partes con el mismo nivel de poder, cada una representando una parte de sí misma, mandó a dos de ella lejos, lo más lejos que pudo, lo más a salvo que podían estar y ella se quedó ahí, esperando su final.
Sus otras dos partes, desorientadas y sin saber muy bien qué debían hacer pues no tenían intenciones de dejar morir a su tercera, regresaron a luchar.
Fue probablemente la más grandiosa batalla de todos los tiempos, entre las dos vencieron a muchas de las Brujas del Culto Maligno y lograron llegar hasta su faltante. Más ese no fue el final.
Desde las sombras, mientras ellas festejaban su reencuentro, las Brujas más viejas y sabias hacían un último conjuro. No podrían matarlas, pues ellas no tenían la fuerza para hacerlo, pero al menos podrían separarlas.
“No volverán a ser una, no volverán a ser una” repetían las viejas Brujas.
Y así ellas de pronto empezaron a perder la memoria, de pronto su mundo giró y estaban solas, de pronto sus poderes no estaban y las inclemencias del clima terminaron por matar sus cuerpos ahora simplemente humanos.
Ellas reencarnaron poco después, más todas con rostros distintos, en familias diferentes, olvidando el motivo de su existencia, creciendo como chicas normales y tan ciegas como el resto de los humanos para el mundo de la magia, sin saber, ni porqué ni cuándo, el destino ya había trazado para ellas la más grande jugarreta.
No olviden comentar ;)